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Cesta de la compra en Rusia: precios desorbitados y una lucha diaria por sobrevivir

Aumento drástico de precios en Rusia: ciudadanos renuncian a alimentos esenciales.
Aumento drástico de precios en Rusia: ciudadanos renuncian a alimentos esenciales.

La situación económica en Rusia se ha vuelto crítica, especialmente en lo que respecta a los precios de los alimentos, que han aumentado drásticamente en los últimos años. Desde el inicio de la guerra en 2022, los costos de productos básicos han escalado, convirtiendo las visitas al supermercado en una experiencia cada vez más difícil para los ciudadanos rusos.

Desde el 1 de enero de este año, un incremento del 2% en el IVA ha exacerbado la crisis, haciendo que llenar la cesta de la compra sea una tarea casi imposible para muchos. Con un salario mínimo que apenas alcanza los 300 euros, el costo de una cesta de productos básicos en un supermercado de gama media supera los 8.000 rublos, equivalentes a más de 100 euros, lo que representa casi el doble de lo que se pagaba antes de la guerra y la pandemia de COVID-19.

Los datos oficiales indican que los precios han aumentado un 45% desde el comienzo del conflicto, y este enero ha sido particularmente duro para los bolsillos de los rusos. Productos como la mantequilla y los huevos, que ya habían visto incrementos significativos en años anteriores, ahora se suman a una lista creciente de alimentos que han encarecido, incluyendo la leche, las patatas y las frutas. Por ejemplo, el precio de las peras, importadas de países como China, Argentina o Chile, ha alcanzado los 3 euros por kilo, mientras que los plátanos, que solían ser más asequibles, ahora cuestan más de 1,2 euros por kilo.

El aumento de precios ha afectado especialmente a los productos lácteos, que han subido un 41% en los últimos dos años. La leche y el queso continúan incrementando su precio, y el requesón, un alimento básico en la dieta rusa, ha visto un aumento del 50%. Un estudio de la BBC destaca que el sirok, una barrita de requesón recubierta de chocolate, ha aumentado un 67% en los últimos cinco años, convirtiéndose en un lujo para muchos.

Los vegetales también han sufrido un aumento considerable. Los tomates, que siempre han sido costosos debido a su origen mayormente extranjero, han visto dispararse el precio de los pepinos, que ahora se venden a casi 3,5 euros por kilo, un costo comparable al de la carne de cerdo. En algunos supermercados, los pepinos de mejor calidad se venden por unidad a 1,7 euros, tras un aumento del 111,1% en los últimos tres meses. La lechuga también ha alcanzado precios de 3,5 euros por kilo, lo que ha llevado a muchos a renunciar a ensaladas como acompañamiento.

Los expertos atribuyen estos aumentos a una combinación de factores, incluyendo malas cosechas, un invierno más frío de lo habitual, problemas en las cadenas de suministro debido a la guerra y la fluctuación del rublo. En general, las verduras han visto un incremento del 75% en sus precios en los últimos años.

La carne también ha sido objeto de un aumento significativo en los precios. Muchos rusos se ven obligados a renunciar a la carne roja, optando en su lugar por el pollo, mientras que el precio de la ternera se sitúa entre 8 y 9 euros. La carne picada, esencial para la preparación de platos tradicionales, ha alcanzado los 4,5 euros por kilo. Como resultado, los supermercados están retirando cada vez más productos cárnicos de sus estanterías debido a la disminución en su consumo.

El pescado fresco se ha convertido en un lujo, inaccesible para la mayoría de los rusos, mientras que el pescado congelado también ha visto un aumento en su precio, con el salmón alcanzando los 30 euros. Los productos de chocolate y los postres han visto incrementos de precios significativos, al igual que la cerveza, que ha aumentado un 70% en los últimos dos años.

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