El Ministerio de Defensa de Rusia ha confirmado que sufrió daños en una fábrica química ubicada en la región sureña de Rostov debido a un reciente ataque ucraniano que utilizó misiles de largo alcance proporcionados por países occidentales. Este ataque se llevó a cabo el miércoles, cuando se lanzaron un total de diez misiles, de los cuales seis eran ATACMS estadounidenses y cuatro Storm Shadow británicos. Según el informe militar, uno de los misiles impactó en uno de los edificios de la planta, causando daños significativos.
El Ministerio de Defensa también indicó que, de los diez misiles lanzados por Kiev, nueve fueron interceptados por las defensas antiaéreas rusas, lo que demuestra la efectividad de su sistema de defensa en este caso. A pesar de la interceptación de la mayoría de los misiles, el ministerio prometió que no dejaría sin respuesta este nuevo ataque respaldado por las naciones occidentales.
De acuerdo con informes de medios ucranianos, la fábrica que fue atacada en Rostov tenía como función principal la producción de combustible para misiles rusos que son utilizados en el conflicto en Ucrania. Este ataque se produce en un contexto de escalada de hostilidades, ya que la semana pasada, Rusia llevó a cabo un ataque masivo contra el sistema energético de Ucrania en respuesta al lanzamiento de seis misiles ATACMS que impactaron en un aeródromo en el sur de Rusia.
El ataque del miércoles representa el quinto ataque confirmado por las autoridades rusas que involucra misiles ATACMS contra territorio ruso desde mediados de noviembre. La primera vez que Kiev utilizó estos misiles contra objetivos en Rusia fue el 19 de noviembre, lo que llevó a una respuesta inmediata de Moscú, que dos días después lanzó el nuevo misil balístico hipersónico Oréshnik (también conocido como Avellano) contra una fábrica militar en Ucrania.

