
El presidente de la Red Nacional de Salud de Chile, Patricio Mardónez, ha emitido una alerta sobre los riesgos para la salud asociados con la práctica del fenómeno conocido como ‘Therian’, que ha ganado popularidad entre los jóvenes. Este fenómeno implica adoptar posturas físicas similares a las de animales cuadrúpedos, lo que puede tener graves consecuencias para el cuerpo humano.
Mardónez, en una entrevista con CNN Chile, explicó que el cuerpo humano ha evolucionado durante millones de años para caminar erguido, lo que significa que nuestra columna, articulaciones y sistema nervioso están diseñados para soportar el peso de manera vertical. “Alterar esta dinámica para desplazarse en cuatro extremidades somete al organismo a un estrés mecánico que no puede absorber”, advirtió el médico.
El presidente de la Red Nacional de Salud enfatizó que las consecuencias de adoptar estas posturas no son meramente temporales. “No se trata de un simple dolor de espalda pasajero; estamos hablando de forzar una máquina biológica fuera de sus límites de diseño. Las consecuencias pueden ser discapacitantes a mediano plazo”, subrayó Mardónez.
Según el médico, hay cuatro áreas críticas que se ven afectadas en quienes practican estas posiciones de manera reiterada:
- Colapso articular y desgaste mecánico: Las muñecas humanas no están estructuradas como las de los animales para soportar el peso del cuerpo, lo que puede llevar a condiciones como el síndrome del túnel carpiano y la tendinitis, así como a la osteoartritis prematura, que es el desgaste acelerado del cartílago en las articulaciones.
- Alteraciones de la columna vertebral: Mantener una postura cuadrúpede requiere que el ser humano hiperextienda el cuello, lo que puede resultar en hiperlordosis cervical y, a largo plazo, en hernias discales y lumbalgia crónica debido a la tensión muscular inadecuada.
- Compromiso nervioso y circulatorio: Las posturas extremas pueden comprimir el flujo sanguíneo y los nervios periféricos, lo que puede causar problemas como la compresión del nervio peroneo, que se traduce en el ‘pie caído’, y un déficit en el retorno venoso, que puede favorecer la aparición de várices y edemas en las extremidades.
- Daños dermatológicos: La piel humana no tiene almohadillas protectoras, lo que hace que el contacto repetido con superficies duras pueda provocar queratosis, grietas dolorosas e infecciones por microheridas, especialmente en las palmas y rodillas.
La advertencia de Mardónez se produce en un contexto donde el fenómeno ‘Therian’ se ha vuelto más visible entre los jóvenes, lo que ha llevado a un aumento en la preocupación por las implicaciones de salud a largo plazo de estas prácticas. La Red Nacional de Salud continúa monitoreando la situación y ofreciendo información sobre los riesgos asociados.