La muerte de Rebecca Park, una joven estadounidense de 22 años y con 38 semanas de embarazo, ha causado conmoción en Estados Unidos tras ser hallada sin vida el 25 de noviembre en Wexford, Michigan, después de haber estado desaparecida durante 22 días.
El caso ha generado un gran revuelo mediático tras la detención de su madre, Cortney Bartholomew, de 40 años, quien mantenía una relación con el novio de Rebecca, el padre del bebé. También fue arrestado Bradly Bartholomew, el padrastro de la víctima.
Las autoridades confirmaron que el feto había sido extraído del cuerpo de Rebecca, lo que ha llevado a la fiscal del condado de Wexford, Johanna Carey, a calificar el caso como “la personificación del mal”. Carey describió el crimen como “tortura y asesinato premeditado”, afirmando que la madre y el padrastro habían “creado un plan y realizado una investigación” para llevar a cabo el ataque.
Durante los primeros interrogatorios, Cortney Bartholomew negó cualquier implicación en el crimen, pero posteriormente confesó que había utilizado un bisturí para extirpar el feto, alegando que el bebé era de su esposo, Bradly. Según su declaración, el cuerpo de su hija fue empujado por un terraplén y cubierto con hojas, mientras que el feto fue colocado en una hielera y luego en una bolsa de basura, antes de ser desechado en un contenedor.
La fiscal Carey relató que la madre llevó a Rebecca a su casa, donde ella y Bradly la obligaron a subir a un vehículo y la trasladaron a un bosque. En ese lugar, la apuñalaron y la obligaron a tumbarse en el suelo mientras le extraían el bebé, causando finalmente la muerte tanto de Rebecca como del feto. Ambos detenidos enfrentan la posibilidad de cadena perpetua por sus crímenes.

