
El economista Rafael Bergoeing, académico de la Universidad Adolfo Ibáñez y ex presidente de la Comisión Nacional de Productividad, analizó el desempeño económico del gobierno del presidente José Antonio Kast en su primer mes de gestión durante su participación en el programa Más que números de Radio Infinita. Bergoeing, aunque cauteloso en su evaluación, destacó que la composición del gabinete parece alinearse con las necesidades del país para lograr un crecimiento sostenido, aunque advirtió que un mes es un periodo demasiado corto para realizar un juicio serio, especialmente porque la fase de ejecución de políticas aún no ha comenzado.
En su análisis, Bergoeing subrayó que, si bien la estabilidad macroeconómica es fundamental, los avances significativos dependerán de las políticas microeconómicas. “La macro estaba resuelta hace una década y no lo está hoy día, hay que seguir protegiéndola, pero los goles los va a hacer la micro”, afirmó el académico.
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la decisión del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, de trasladar directamente a los consumidores el aumento en el precio del petróleo, sin recurrir al Mecanismo de Estabilización de Combustibles. Bergoeing consideró que esta medida no es simplemente correcta o incorrecta, sino que refleja tensiones inherentes a la política pública. Por un lado, valoró que el gobierno cuestionara un instrumento que consideró un “desperdicio inmoral de recursos del Estado” por no estar bien focalizado. Sin embargo, también reconoció la tensión entre implementar cambios de manera abrupta o gradual, señalando que la gradualidad puede mitigar el impacto social inmediato, pero también permite que los grupos de interés tengan más tiempo para oponerse a las políticas.
El académico destacó que el gobierno complementó esta medida con un paquete de iniciativas sociales y sectoriales, aunque reconoció que la percepción pública se centró principalmente en el aumento de los precios de los combustibles.
En cuanto al paquete de 43 medidas que el gobierno planea presentar, Bergoeing expresó su confianza en que estas irán en la dirección correcta, alineadas con el programa del presidente Kast y la agenda de productividad que él ayudó a desarrollar. Afirmó que si el gobierno desea impulsar una agenda amplia y profunda, este es el momento adecuado, antes de que el apoyo político se desgaste. “Yo proyecto que en un año más, ojalá me equivoque, el gobierno va a tener menos apoyo que el que tiene hoy día”, advirtió, basándose en la trayectoria histórica de administraciones anteriores.
Sobre la reciente reducción del impuesto corporativo del 27% al 23%, Bergoeing la consideró una decisión técnicamente correcta en el contexto de la competitividad internacional, pero advirtió sobre su costo político en un entorno de austeridad fiscal. “Aquí hay disonancia en términos del mensaje”, comentó, señalando que la ciudadanía no asocia esta rebaja con las pequeñas y medianas empresas, sino con grandes corporaciones. Además, enfatizó que esta medida debe ser vista como parte de un paquete más amplio de políticas que se complementen entre sí, con el objetivo de que el sector privado recupere su rol en el crecimiento económico del país.
Finalmente, Bergoeing reflexionó sobre la acumulación de diagnósticos sin ejecución que caracteriza la política económica en Chile, recordando que durante su tiempo al frente de la Comisión Nacional de Productividad se generaron 529 recomendaciones, muchas de las cuales aún no se han implementado. Atribuyó esta situación a las restricciones políticas que limitan la acción económica, afirmando que “la economía no gobierna. La economía está supeditada a la política”.