El Partido Socialista (PS) de Chile ha expresado su rechazo a la reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela, destinada a capturar al presidente Nicolás Maduro. En un comunicado, el PS reiteró su postura sobre la ilegitimidad del régimen venezolano, al tiempo que condenó las acciones intervencionistas de Estados Unidos, argumentando que “la ilegitimidad del régimen no justifica el intervencionismo de Estados Unidos”.
El partido subrayó que el uso unilateral de la fuerza, sin el respaldo de los mecanismos establecidos por el derecho internacional, representa una grave violación de la soberanía de los Estados y de las normas de la Carta de las Naciones Unidas. Además, advirtió que tales acciones amenazan la estabilidad de la región. En su declaración, el PS reafirmó su compromiso con los principios fundamentales de la política exterior chilena, que incluyen el respeto al derecho internacional, la defensa de la democracia y los derechos humanos, así como la solución pacífica de controversias.
Por su parte, la Democracia Cristiana (DC) también se pronunció sobre la situación en Venezuela, manifestando su “máxima preocupación” por los acontecimientos recientes, especialmente en relación con la captura de Maduro, a quien acusaron de haber sostenido un régimen caracterizado por el fraude electoral y violaciones sistemáticas de derechos humanos. La DC enfatizó que, aunque la defensa de la democracia y los derechos humanos es un deber de la comunidad internacional, cualquier acción debe realizarse dentro del marco del derecho internacional, que prohíbe el uso de la fuerza en las relaciones internacionales.
La DC destacó la importancia de canalizar la defensa de la democracia y los derechos humanos a través de vías pacíficas y multilaterales, advirtiendo que actuar de otra manera podría llevar a resultados impredecibles y peligrosos tanto para la región como para el mundo. En este contexto, ambos partidos políticos chilenos han coincidido en la necesidad de respetar la soberanía de Venezuela y buscar soluciones que no impliquen la militarización de la crisis.

