Una mujer de 42 años, originaria de Potters Bar, una localidad en Inglaterra, experimentó un intenso dolor en el lado izquierdo de su cuerpo durante varios meses, el cual atribuyó a un desgarro por una mala maniobra en el gimnasio. Louise Glazer, quien solía ejercitarse aproximadamente cinco veces a la semana, comenzó a sentir este dolor en enero de 2024, considerándolo algo relativamente normal. Sin embargo, tras varios meses de sufrimiento, decidió acudir al médico, donde le diagnosticaron cáncer de mama.
Inicio de los síntomas
Louise, madre de tres hijos, compartió su experiencia con el medio The Sun, afirmando: “Pensé que me había excedido en el gimnasio”. Ella se encontraba en excelente forma física, levantando pesas regularmente y sintiéndose fuerte. Cuando comenzó el dolor, no le dio mayor importancia, pensando que era consecuencia de su rutina de ejercicios.
Al principio, Louise pensó que podría estar sufriendo de un virus estacional. Después de visitar al médico, se le realizaron dos electrocardiogramas, los cuales resultaron normales. Louise se sentía saludable, ya que mantenía una dieta equilibrada y consumía poco alcohol, lo que la llevó a descartar cualquier enfermedad grave.
Desarrollo de la enfermedad
Con el paso de los meses, el dolor persistió y comenzó a modificar su rutina de ejercicios. El momento decisivo ocurrió en mayo, cuando experimentó un dolor repentino y agudo en el pecho mientras veía televisión. “Sentí mi pezón y era como si hubiera algo allí”, relató la trabajadora del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido.
Decidió regresar al médico, donde tras realizarle una biopsia, le informaron que tenía cáncer de mama en etapa dos. Louise describió su reacción: “Fue como si el mundo entero se hubiera congelado. Pensé que esto no podía estar pasando”.
Diagnóstico y tratamiento
Después de este primer diagnóstico, en junio se le detectó otro tumor canceroso en el pecho, y se le comunicó que el cáncer se había diseminado a los ganglios linfáticos. Louise expresó su angustia: “Me puse a llorar porque ese era mi mayor miedo. Me sentí devastada de nuevo”.
Como parte de su tratamiento, Louise se sometió a una mastectomía en agosto de 2024, donde le extirparon el seno izquierdo y 23 ganglios linfáticos. Tras la operación, su médico le dio la noticia que tanto anhelaba: ya no tenía cáncer de mama.
“Me derrumbé. Mi prometido y yo nos abrazamos y lloramos. Como madre, eso era todo lo que quería oír”, comentó Louise, quien ha completado 16 rondas de quimioterapia y espera finalizar su tratamiento pronto.
Planes futuros
Ahora, Louise se encuentra en un nuevo capítulo de su vida, esperando casarse con su pareja, Peter Chaney, después de que su boda se cancelara el año pasado debido a su enfermedad.

