Un operativo de la Policía de Investigaciones (PDI) en conjunto con la Fiscalía y con información proporcionada por el FBI, se llevó a cabo este viernes en cinco regiones de Chile, con el objetivo de desarticular el “clan Chen”, una organización criminal de origen chino. Este grupo está implicado en estafas que ascienden a 210 millones de dólares, afectando principalmente a ciudadanos estadounidenses, y en un complejo esquema de lavado de activos en el país.
La investigación reveló que el clan utilizaba tanto empresas formales como irregulares para mover grandes sumas de dinero, muchas de las cuales estaban vinculadas a la Zona Franca de Iquique (Zofri). Este mecanismo les permitía realizar transacciones internacionales sin que los movimientos millonarios fueran detectados por la Unidad de Análisis Financiero. Según el Fiscal Nacional, Ángel Valencia, las víctimas eran engañadas a través de fraudes informáticos, haciéndoles creer que estaban invirtiendo en plataformas falsas.
Trinidad Steinert, fiscal de la Región de Tarapacá, informó que la defraudación a ciudadanos, en su mayoría de Estados Unidos, supera los 200 millones de dólares. Durante el operativo, se incautaron más de 50 millones de pesos y se detuvo a 39 personas, aunque se anticipa que esta cifra podría aumentar. Steinert destacó que esta es una de las estafas más grandes registradas en el país y que tiene implicaciones internacionales.
El mecanismo de operación del clan fue descrito como altamente sofisticado, diseñado para dificultar la trazabilidad de los fondos. Se establecieron aproximadamente 16 empresas con el único propósito de defraudar, y los dineros eran rápidamente transferidos a otras 48 sociedades para dispersarlos. El director de la PDI, Eduardo Cerna, mencionó que las operaciones del clan superan los 200 millones de dólares, con cobros que alcanzaban hasta 500 mil dólares en cheques, permitidos por algunos ejecutivos del Banco Santander.
Cerna también destacó que este operativo involucró a más de 500 detectives en terreno, lo que marca un hito en la magnitud de las acciones policiales contra este tipo de crimen organizado en Chile.
En respuesta a la situación, Banco Santander emitió un comunicado en el que indicó que tomó conocimiento de las transacciones sospechosas y presentó una denuncia ante el Ministerio Público el 10 de julio de 2025, lo que dio inicio a la investigación. El banco afirmó que ha colaborado activamente en las indagatorias y lamentó no poder ofrecer más detalles debido a la naturaleza en curso de la investigación.

