El Partido Socialista (PS) de Chile ha comenzado a preparar su estrategia para lo que será la futura oposición, en medio de tensiones internas dentro del oficialismo. Este viernes, se llevará a cabo un cónclave en la sede del PS, al que no han sido convocados todos los partidos que apoyan al Gobierno de Gabriel Boric. La reunión, coordinada por la presidenta del PS, Paulina Vodanovic, incluirá a representantes del Socialismo Democrático y la Democracia Cristiana, mientras que el Partido Comunista (PC) y el Frente Amplio (FA) han quedado excluidos de la cita.
Vodanoivic destacó la importancia de la unidad del progresismo, afirmando: “Vamos a tener la posibilidad de tener una reunión en el día de mañana, probablemente, con algunos partidos políticos para poder conversar. Aquí hay una definición clara del Partido Socialista, que es la unidad del progresismo”. La exclusión del PC y el FA ha sido anticipada por el presidente del PPD, Jaime Quintana, quien sugirió que podría haber dos oposiciones distintas en el futuro.
La crisis que ha llevado a esta situación se ha intensificado tras las críticas de las colectividades que formaron parte de Apruebo Dignidad, especialmente en relación con la aprobación de la Ley Nain-Retamal y el juicio que absolvió a Claudio Crespo. Desde el Frente Amplio, se han expresado preocupaciones sobre la gestión del Gobierno, señalando que “el Gobierno vivió situaciones complejas que fueron minando su credibilidad”. En este contexto, se han manifestado cuestionamientos hacia el PS, que han generado un clima de tensión entre las distintas facciones del oficialismo.
El diputado Jaime Araya, del PPD, ha criticado abiertamente al FA, afirmando que “es sorprendente que gente tan narcisista no logre mirarse bien en el espejo” y que el legado de la coalición ha sido la elección de un presidente de ultraderecha. Araya también ha señalado que “la corrupción, el abuso, la impericia y el acomodo son sellos característicos de una mayoría importante de funcionarios de gobierno del FA”.
Este cónclave del PS se produce en un momento crítico para el Gobierno de Boric, que enfrenta desafíos significativos en su gestión y en la cohesión de su coalición. La falta de apoyo institucional estable ha llevado a que algunos sectores de la sociedad, como los habitantes de Pichidegua, se organicen para mantener su patrimonio cultural, lo que refleja una realidad compleja en el país.
En medio de este panorama, la comunidad ha demostrado su capacidad de organización a través de diversas iniciativas, mientras que el debate sobre la meritocracia y la inclusión sigue vigente, especialmente en el contexto de la PAES, donde se cuestiona la visibilidad de las historias de superación que no encajan en el relato predominante. La situación política en Chile continúa evolucionando, con un oficialismo que se fragmenta y una oposición que comienza a tomar forma.

