
Los aliados de la OTAN han rechazado la propuesta del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que la alianza intervenga en la reactivación del estrecho de Ormuz, actualmente afectado por el conflicto en Oriente Medio.
Este lunes, el portavoz del Gobierno alemán, Stefan Kornelius, afirmó que “la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán no tiene nada que ver con la OTAN”. Kornelius subrayó que la OTAN es una alianza destinada a la defensa del territorio de sus miembros y que, en la situación actual, no existe un mandato que justifique el despliegue de fuerzas de la alianza en la región.
Trump, en una entrevista con el Financial Times, advirtió que la OTAN enfrenta un futuro “muy malo” si no colabora en la apertura del estrecho de Ormuz, un paso crucial para el comercio global de petróleo y gas, que se encuentra bloqueado por Irán, lo que ha provocado un aumento en los precios del crudo.
El conflicto en la región se intensificó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán, que ha respondido bombardeando instalaciones en países del Golfo. En este contexto, Trump propuso la creación de una coalición internacional para garantizar la seguridad en el estrecho, mencionando a países como China, aunque Australia y Japón ya han descartado participar en cualquier misión naval.
El presidente estadounidense expresó su frustración con algunos aliados, afirmando: “Llevamos 40 años protegiéndolos y no quieren involucrarse”. Además, instó a otras naciones a unirse a la causa con “gran entusiasmo”. Trump también espera que Francia y el Reino Unido se sumen a esta misión.
Por su parte, los ministros de Relaciones Exteriores de los 27 países de la Unión Europea se reunieron en Bruselas para discutir una posible modificación de la misión naval del bloque en el mar Rojo, conocida como Aspides, con el fin de contribuir a la reapertura del estrecho de Ormuz. Sin embargo, al finalizar la reunión, la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, admitió que “por el momento no hay disposición para cambiar el mandato” de dicha misión.
Desde Londres, el primer ministro británico, Keir Starmer, indicó que está colaborando con sus aliados en un “plan colectivo viable” para reabrir el estrecho y mitigar el impacto económico, aunque aclaró que este plan “no será ni se ha planteado nunca como una misión de la OTAN”. Otros países como Polonia, España, Grecia y Suecia también han expresado su reticencia a involucrarse militarmente en la situación del estrecho de Ormuz.