Enero y los meses de verano son propicios para disfrutar de actividades acuáticas, pero el uso de piqueros puede conllevar riesgos significativos, advierte un experto.
El kinesiólogo Óscar Núñez, del Laboratorio Musculoesquelético de la Universidad Andrés Bello, ha alertado sobre los peligros asociados a la práctica de piqueros, que pueden resultar en lesiones graves o incluso fatales si no se realizan correctamente. Según estudios, las lesiones más comunes se producen en la columna cervical, especialmente entre las vértebras C4 y C6, siendo la C5 la más afectada.
Núñez señala que la mayoría de los accidentes ocurren en aguas poco profundas, donde el 57% de los incidentes se registran en profundidades de uno a dos metros. En estos casos, la distancia entre el punto de lanzamiento y la profundidad del agua es insuficiente, lo que aumenta el riesgo de lesiones. Por otro lado, el 38% de los accidentes se producen en aguas más profundas, donde la altura del salto provoca que el agua se comporte de manera más rígida, intensificando el impacto en la columna cervical.
Los datos indican que los adultos jóvenes son los más afectados, con una edad promedio de 24 años, y que el 86% de los casos involucra a hombres. Entre los factores de riesgo identificados por Núñez se encuentran la mala técnica de entrada al agua, la presencia de roqueríos u obstáculos, el consumo de alcohol o drogas, y conductas temerarias. Además, se destaca que el 94% de los accidentes por piquero ocurren en ausencia de salvavidas.
Para prevenir lesiones, el kinesiólogo recomienda no consumir alcohol ni drogas antes de ingresar al agua, informarse sobre la profundidad del lugar, identificar riesgos en el entorno y seguir siempre las indicaciones de los salvavidas cuando estén presentes. “Conductas responsables pueden marcar la diferencia entre un verano seguro y consecuencias irreversibles”, concluye Núñez.

