
La policía de Perú ha detenido a José Edilberto Samamé Blas, gerente de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), tras ser señalada su responsabilidad en serias irregularidades durante las elecciones generales del pasado domingo 12 de abril. Este arresto se produce en un contexto de caos electoral, donde la falta de urnas y papeletas impidió la instalación de numerosas mesas de votación.
Según el medio RPP, la detención se llevó a cabo “en estricto cumplimiento de la ley, como parte de la lucha contra la corrupción”. Samamé Blas, quien había presentado su renuncia a la ONPE, enfrenta acusaciones por omisión, rehusamiento o demora en actos funcionales, lo que ha generado un fuerte cuestionamiento hacia la gestión de la ONPE en este proceso electoral.
Durante la jornada electoral, miles de ciudadanos reportaron demoras significativas en la apertura de los centros de votación, lo que resultó en que un número considerable de mesas no pudieran habilitarse. La crisis se intensificó en el sur de Lima, donde la falta total de actas, padrones y cédulas llevó a la suspensión del proceso electoral en varios colegios, obligando a reprogramar las elecciones para el lunes 13 de abril. Esta situación ha provocado un gran malestar entre los votantes, quienes se sintieron frustrados al no poder ejercer su derecho al sufragio.
La ONPE ha anunciado que tomará acciones legales contra la empresa Servicios Generales Galaga, encargada de la distribución del material electoral, debido a las severas omisiones que afectaron el desarrollo de las elecciones. La situación ha desencadenado protestas en los exteriores de las instituciones educativas, donde se retuvieron a miembros de mesa en respuesta a la crisis electoral.
Este incidente resalta la importancia de una adecuada logística electoral y la necesidad de garantizar el derecho al voto de los ciudadanos, en un contexto donde la confianza en las instituciones electorales se ve comprometida.