El canciller alemán, Olaf Scholz, hizo un llamado a la unidad en Europa durante un mensaje con motivo del 35º aniversario de la caída del muro de Berlín, destacando la importancia de la cohesión en un contexto internacional complicado. En su mensaje grabado en Budapest, donde participó en la última cumbre informal de los líderes de la Unión Europea, Scholz enfatizó que “especialmente ahora, cuando la situación política mundial es tan difícil, ya sea en Ucrania o en Oriente Medio, en materia de protección del clima o económica, es precisamente ahora cuando los europeos debemos permanecer unidos”.
La relevancia de la historia
El canciller subrayó que los europeos deben sentirse afortunados de vivir juntos los valores que han forjado la unidad del continente. Scholz afirmó que “una mirada a nuestra historia y al mundo que nos rodea demuestra que esto no puede darse por sentado”. En este sentido, recordó que el mensaje de “la revolución por la libertad de 1989” que resultó en la caída del muro levantado por la extinta República Democrática de Alemania (RDA) sigue siendo relevante en la actualidad.
El mensaje que Scholz destacó es que “el valor, la confianza y la cohesión dan sus frutos; los unos contra otros no logramos nada, solo juntos somos fuertes”.
Conmemoración de la caída del muro
En su intervención, el canciller hizo hincapié en que la caída del muro de Berlín no solo tiene un significado nacional para Alemania, sino que también es un evento de gran importancia para toda Europa. Scholz mencionó que “cuando este fin de semana celebramos en Berlín y en toda Alemania la caída del muro de Berlín, celebramos también la contribución de nuestros vecinos de Europa central y oriental”.
El canciller se refirió a la labor del sindicato Solidarnosc en Polonia, que luchó contra el régimen comunista, así como a la llamada “Revolución Cantada” que permitió a los países bálticos recuperar su independencia. Scholz concluyó que “la victoria de la libertad del otoño de 1989 fue una victoria conjunta de Europa”, y consideró que la caída del muro de Berlín fue “la feliz culminación de un desarrollo paneuropeo”.

