
La Cumbre de Impacto IA 2026 finalizó en Nueva Delhi con la firma de la “Declaración de Delhi”, un acuerdo histórico sobre inteligencia artificial respaldado por 88 países.
Este evento, que se llevó a cabo durante cinco días y movilizó inversiones por 300.000 millones de dólares, concluyó el sábado tras haber pospuesto su clausura un día debido a desacuerdos en la redacción del documento. La “Declaración de Delhi” es considerada el mayor acuerdo diplomático en la historia relacionado con la inteligencia artificial, y su objetivo es establecer un marco ético global para el uso de esta tecnología emergente.
El texto oficial, publicado por el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información de India, destaca que “la llegada de la IA marca un punto de inflexión en la trayectoria de la evolución tecnológica. Las decisiones que tomemos hoy moldearán el mundo impulsado por la IA que heredarán las generaciones futuras”. Entre los países firmantes se encuentran potencias como Estados Unidos, China y los miembros de la Unión Europea.
El desbloqueo del acuerdo fue posible gracias a la inclusión de una cláusula que establece que las directrices son “voluntarias y no vinculantes”, lo que permitió a Estados Unidos, que había mostrado resistencia, firmar el documento. Michael Kratsios, jefe de la delegación estadounidense, había calificado previamente la regulación de “cosmética” y argumentó que la autonomía estratégica proviene de poseer la tecnología, no de limitarla.
Entre los puntos destacados del acuerdo se encuentra la creación de un “almacén global” de seguridad, denominado Trusted AI Commons, donde los países compartirán manuales para prevenir errores peligrosos de la IA. Además, se firmó una “carta de democratización” que busca garantizar que los países en desarrollo puedan adquirir chips a precios justos, evitando así que queden excluidos de la carrera tecnológica.
El acuerdo también prioriza el uso de la inteligencia artificial en sectores críticos como la medicina y la agricultura, promoviendo modelos de acceso abierto. Asimismo, se estableció un plan de contingencia laboral para abordar el impacto de la automatización masiva que se prevé en los próximos cinco años.
Durante la cumbre, Sam Altman, CEO de OpenAI, enfatizó la necesidad de descentralizar el desarrollo tecnológico para prevenir la aparición de “regímenes totalitarios” ante la inminente llegada de la superinteligencia. Por su parte, Demis Hassabis, de DeepMind, predijo que la inteligencia artificial general podría alcanzarse para 2031.
Este evento ha sido un esfuerzo internacional significativo para regular el desarrollo de la inteligencia artificial y asegurar que su evolución esté guiada por principios éticos y de cooperación global.