En medio de la crisis provocada por los incendios forestales en las regiones de Ñuble y Biobío, los creadores de contenido en redes sociales han emergido como figuras clave en la recaudación de fondos, movilizando a miles de seguidores y acumulando millones de pesos en donaciones en un corto período de tiempo. Este fenómeno ha transformado las plataformas digitales en un canal efectivo para articular ayuda de manera rápida y directa, complementando las iniciativas de organizaciones tradicionales.
La capacidad de los influencers para llegar a audiencias masivas y documentar en tiempo real el progreso de las campañas ha reforzado su papel como nuevos actores en la respuesta solidaria ante desastres. Este cambio en la dinámica de la ayuda refleja una evolución en la confianza de la ciudadanía, que, ante la crisis de legitimidad que enfrentan algunas fundaciones debido a casos de mal uso de recursos, opta por apoyar a figuras que consideran más cercanas y auténticas.
Teresa Pérez, socióloga y académica de la Facultad de Humanidades, comentó en una entrevista con EL DÍNAMO que “la confianza que hoy muchas personas depositan en los influencers está estrechamente vinculada a una nueva forma de relacionarse, mediada por las redes sociales”. Pérez explicó que esta dinámica se basa en la “autoconfirmación”, donde la credibilidad se otorga a quienes expresan ideas y emociones similares a las propias. “La confianza es quien expresa exactamente lo que yo quiero escuchar, confiar en quien dice pensar y sentir igual que yo”, añadió, lo que genera una sensación de cercanía y humanidad, en contraste con la desconfianza hacia las instituciones tradicionales.
La socióloga también destacó que esta preferencia por los influencers se relaciona con el contexto social actual, caracterizado por la inmediatez y la urgencia. “Estamos en una sociedad caracterizada por el sentido de urgencia y la expectativa de la rapidez que da un scroll en la pantalla o un ‘buen prompt’ con la IA”, afirmó. En este sentido, los procesos institucionales, aunque racionales en la distribución de recursos, son percibidos como lentos, lo que lleva a las personas a buscar alternativas más directas para canalizar su solidaridad.
Este fenómeno de recaudación de fondos a través de influencers no solo refleja un cambio en la forma de ayudar, sino que también pone de manifiesto la necesidad de una mayor transparencia y cercanía en la gestión de recursos en situaciones de emergencia. La exposición de boletas, transferencias y entregas de ayuda en transmisiones en vivo ha generado una sensación de transparencia inmediata, aunque no siempre acompañada de mecanismos formales de rendición de cuentas.
En este contexto, la comunidad ha demostrado su capacidad de organización y solidaridad, utilizando las redes sociales como una herramienta poderosa para enfrentar la crisis y apoyar a quienes más lo necesitan.

