Las autoridades de salud en India han activado protocolos de vigilancia tras la confirmación de cinco casos del virus Nipah en Calcuta, capital del estado de Bengala Occidental. Este brote ha generado preocupación tanto a nivel nacional como regional, especialmente tras el fallecimiento de uno de los infectados. La noticia ha llevado a otros países asiáticos a reforzar sus controles fronterizos para prevenir la propagación del virus.
El virus Nipah, que no cuenta con cura ni vacuna, fue identificado por primera vez en 1999 durante un brote en Malasia y ha sido responsable de episodios intermitentes en diversas naciones, incluyendo Bangladesh, Camboya, Ghana, Indonesia, Madagascar, Filipinas y Tailandia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica al Nipah como un problema de salud pública de relevancia internacional, dado su potencial contagioso y mortalidad, que oscila entre el 40% y el 75% en casos confirmados.
La OMS ha señalado que el virus es zoonótico, lo que significa que se transmite de animales a humanos, siendo los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae su principal reservorio. La transmisión también puede ocurrir a través de cerdos, el consumo de alimentos contaminados o el contacto directo con personas infectadas. Los síntomas de la infección pueden variar desde asintomáticos hasta graves, incluyendo encefalitis y complicaciones respiratorias que pueden llevar a la muerte. En algunos casos, los síntomas pueden aparecer entre 4 y 15 días después de la infección, aunque en raras ocasiones pueden tardar hasta 45 días.
A pesar de la gravedad del virus, la OMS estima que el riesgo de propagación global es bajo, aunque los expertos continúan en alerta ante la posibilidad de nuevos brotes fuera de Asia. Un portavoz de la agencia sanitaria afirmó que “India tiene la capacidad de contener estos brotes, como se ha probado en casos pasados”. En el peor brote registrado hasta la fecha, en 2018 en Kerala, India, se reportaron 17 muertes.
El tratamiento para el virus Nipah se limita al manejo y alivio de los síntomas, dado que no existe un tratamiento específico. La comunidad científica sigue monitoreando la situación, ya que el virus puede causar infecciones asintomáticas, pero también puede llevar a enfermedades respiratorias agudas y encefalitis mortal, lo que subraya la importancia de un diagnóstico temprano para mejorar el pronóstico de los pacientes.

