Este miércoles, la Justicia francesa decidió acoger el recurso presentado por la defensa de Nicolás Zepeda, lo que resultó en la anulación del juicio que lo había condenado a 28 años de prisión por el asesinato de Narumi Kurosaki. El Tribunal de Casación dejó sin efecto la sentencia dictada en diciembre de 2023, lo que implica que Zepeda deberá enfrentarse a un nuevo juicio, el tercero, por el crimen de su exnovia japonesa, ocurrido en 2016, según informa AFP.
El recurso de Nicolás Zepeda ante la Corte de Casación
El 22 de enero de este año, la defensa de Zepeda presentó un recurso ante la Corte de Casación, sustentado en aproximadamente ocho argumentos que buscaban anular la sentencia y solicitar un nuevo juicio. Este recurso se centró en el procedimiento jurídico, sin cuestionar los hechos del caso. En este sentido, la defensa argumentó que la culpabilidad de Zepeda se había establecido sobre una “hipótesis” en lugar de pruebas concretas relacionadas con el crimen de la joven japonesa.
Detalles del recurso presentado
La información sobre el recurso fue confirmada a BioBioChile por personas cercanas a Zepeda. Los argumentos presentados por la defensa se enfocan en “puntos técnicos específicos del juicio de apelación”. Entre los aspectos mencionados que habrían quedado registrados en el “acta de la audiencia” se incluyen: la lectura de la descripción de los hechos, las declaraciones del imputado, la declaración de un testigo, la presentación de un elemento material y las motivaciones del veredicto.
Cuestionamientos a la investigación
La defensa de Zepeda también ha señalado irregularidades en la investigación. En particular, se ha dirigido contra uno de los investigadores del caso, acusándolo de haber presentado ante los magistrados “proyecciones de PowerPoint no comunicadas a las partes” y de haber realizado “por iniciativa propia actos de investigación”, lo que, según la defensa, habría violado el código de procedimiento penal.
Argumentos sobre la culpabilidad
La defensa sostiene que la culpabilidad de Nicolás Zepeda se fundamentó en la “hipótesis de que habría sido la última persona en haber estado en contacto con la víctima”. Este argumento, según la defensa, no es más que una “simple suposición”. Además, se menciona que la acusación de “intencionalidad homicida” o premeditación no se basa en elementos concretos relacionados con el delito imputado.

