Nicolás Zepeda, un chileno de 35 años, se enfrenta este martes a su tercer juicio por el asesinato de su exnovia japonesa, Narumi Kurosaki, quien desapareció en diciembre de 2016. Durante la audiencia, Zepeda reiteró su inocencia, afirmando: “Contesto los hechos que me son imputados, soy inocente, no he matado a Narumi Kurosaki”. Esta declaración fue realizada ante el Tribunal de lo Criminal del Ródano, donde se encontraban presentes miembros de la familia de la víctima, quienes participan como parte civil en el proceso.
El caso de Zepeda ha sido objeto de atención mediática y judicial desde que la Corte Suprema de Francia anuló su condena de 28 años de prisión, dictada en mayo de 2020, debido a irregularidades en el proceso. La defensa argumentó que se habían introducido nuevos elementos durante la investigación que justificaban la revisión del caso. A pesar de la anulación, la acusación ha presentado pruebas que sugieren la implicación de Zepeda en el femicidio de Kurosaki, cuyo cuerpo nunca ha sido hallado.
La abogada de la familia de Kurosaki, Sylvie Galley, describió el proceso como “una pesadilla” para los familiares de la joven, quienes asisten al juicio sin esperanzas de que Zepeda confiese el crimen o revele la ubicación del cadáver. Galley destacó la determinación de la familia de continuar con el proceso legal, a pesar del impacto emocional que les ha causado, afirmando que están dispuestos a “sacrificar, diría yo, su salud, una parte de sí mismos, porque los está destrozando”.
Narumi Kurosaki, de 21 años, desapareció en la noche del 5 al 6 de diciembre de 2016, tras un encuentro con Zepeda en su residencia estudiantil en Besançon, Francia, donde ella se encontraba de intercambio. La acusación ha presentado testimonios de otros estudiantes que indican que hubo una pelea entre ambos, así como la compra de un bidón de combustible y fósforos por parte de Zepeda antes de la desaparición de Kurosaki. Además, se ha señalado que Zepeda utilizó las redes sociales de la joven tras su desaparición, lo que ha sido considerado como un indicio de su posible culpabilidad.
Zepeda fue extraditado a Francia en julio de 2020, después de que la Corte Suprema del país confirmara que existían “antecedentes con fundamento serio, cierto y grave” para acusarle. Desde entonces, ha permanecido en prisión mientras se desarrollan los procedimientos judiciales en su contra.

