
Nicolás Piña, un ingeniero chileno que se encontraba prófugo desde enero, fue detenido por Carabineros en la vía pública durante la madrugada del 23 de diciembre.
La captura de Piña se produjo en medio de protestas relacionadas con el estallido social en Chile. Este joven, padre de dos hijos, había sido condenado por homicidio frustrado a un carabinero, lanzamiento de artefacto incendiario y hurto simple. Entre febrero de 2021 y marzo de 2022, cumplió prisión preventiva en Santiago 1, donde fue visitado por Gabriel Boric, entonces candidato presidencial. Posteriormente, fue liberado bajo la medida de arraigo nacional, aunque los querellantes, el Consejo de Defensa del Estado (CDE) y el Ministerio del Interior, apelaron a esta decisión.
En octubre de 2023, la Corte de Apelaciones falló a favor de los querellantes, y el 16 de octubre se conoció la sentencia que impuso a Piña diez años de cárcel tras ser declarado culpable de dos de los tres delitos que se le imputaban. A pesar de esto, la Defensoría presentó un recurso de nulidad ante la Corte Suprema, lo que permitió que Piña permaneciera en libertad mientras se esperaba la decisión del máximo tribunal.
En enero de 2023, la Corte Suprema confirmó la condena, lo que llevó a Carabineros a intentar localizarlo en su domicilio. Sin embargo, al no encontrarlo, fue declarado prófugo. La detención de Piña se realizó sin resistencia, según informaron fuentes policiales, y se produjo tras un control rutinario en la vía pública.
El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, expresó su satisfacción por la detención, afirmando que “es un prófugo de la justicia y por lo tanto el Gobierno manifiesta la satisfacción de su detención para el cumplimiento de su condena”. Tras su arresto, Piña fue puesto a disposición del tribunal para su ingreso a Gendarmería y el cumplimiento de su condena.