Nicolás Maduro, quien gobernó Venezuela durante más de una década, fue capturado el 3 de enero de 2026 en una intervención militar liderada por Estados Unidos.
Nicolás Maduro Moros, nacido en Caracas el 23 de noviembre de 1962, se convirtió en el sucesor político de Hugo Chávez y ocupó la presidencia de Venezuela desde 2013 hasta su captura en 2026. Su permanencia en el poder estuvo marcada por acusaciones de fraude electoral, autoritarismo, crisis económica y violaciones a los derechos humanos. Durante su mandato, Maduro enfrentó una profunda crisis económica que incluyó hiperinflación, escasez de alimentos y medicinas, así como una migración masiva de venezolanos hacia otros países.
Antes de asumir la presidencia, Maduro fue dirigente sindical y conductor de autobús, lo que utilizó para construir su imagen de “presidente obrero”. A lo largo de su carrera política, ocupó varios cargos importantes, incluyendo el de ministro de Relaciones Exteriores y vicepresidente durante el gobierno de Chávez. En diciembre de 2012, Chávez lo designó como su heredero político, lo que lo posicionó como el continuador del proyecto chavista tras la muerte del líder en marzo de 2013.
Maduro ganó las elecciones presidenciales de 2013 y fue reelegido en 2018, aunque estos procesos fueron cuestionados por la oposición y desconocidos por numerosos países. Desde su llegada al poder, Maduro se mantuvo en el cargo durante 4.687 días, apoyado en gran medida por las Fuerzas Armadas.
Su gobierno estuvo marcado por constantes protestas sociales, muchas de las cuales fueron reprimidas por las fuerzas de seguridad. En 2017, la Corte Penal Internacional abrió una investigación por presuntos crímenes de lesa humanidad relacionados con la represión de manifestaciones. En el ámbito internacional, su relación con Estados Unidos fue tensa, caracterizada por sanciones económicas y políticas impuestas por Washington, que incluyeron el congelamiento de activos y restricciones de visado.
En 2020, el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos formales contra Maduro y varios de sus aliados por narcotráfico y narcoterrorismo, lo que llevó a Washington a ofrecer recompensas millonarias por información que condujera a su captura. En enero de 2025, la recompensa alcanzó los 25 millones de dólares y en agosto de ese mismo año llegó a 50 millones.
La situación se agravó con la designación del supuesto Cartel de los Soles como organización terrorista por parte de Estados Unidos, lo que facilitó acciones militares directas. Finalmente, la madrugada del 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro fue capturado durante una intervención militar estadounidense, marcando el fin de su mandato y cerrando un capítulo controvertido en la historia política de Venezuela.

