La libertad de ideología política y de expresión están establecidas en la Carta Magna de Venezuela, pero las violaciones de esos derechos básicos son cada vez más evidentes, con las detenciones de ciudadanos que pueden alzar su voz o disidir del actual régimen de Nicolás Maduro.
Detenciones políticas en Venezuela
De acuerdo con la organización Foro Penal, las cifras de detenidos políticos reportadas son las más altas en la historia del país. En total, 1.196 personas permanecen tras las rejas, de las cuales unas 54 son extranjeros, incluyendo un ciudadano de nacionalidad chilena.
Detenidos con doble nacionalidad
Según el más reciente informe de los abogados activistas, además, 35 de los detenidos tienen doble nacionalidad. En esta lista se incluyen nueve españoles, ocho italianos, ocho colombianos, tres portugueses, un ciudadano argentino, un húngaro y esta persona de nacionalidad chilena-venezolana.
La lista también incluye presos políticos de Colombia, Ecuador, España, Italia, Alemania, Argentina, Guyana, República Checa, Perú, Países Bajos y Uruguay. Estas detenciones han escalado las tensiones diplomáticas recientemente, especialmente con la aprehensión del gendarme argentino Nahuel Gallo el pasado 8 de diciembre, cuando llegó al país para visitar a su familia.
Acusaciones y tensiones diplomáticas
Sin embargo, las autoridades en Venezuela acusaron a Gallo de “conspirar” y de supuestos planes para asesinar a la vicepresidenta oficialista Delcy Rodríguez. “El Gobierno argentino está involucrado en los planes violentos de atentar contra la paz de Venezuela, así lo denuncio”, citó Página 12.
Persecución tras las elecciones
El asedio y la persecución se incrementaron además tras las pasadas elecciones presidenciales, que derivaron en protestas debido a las irregularidades que salpicaron al Poder Electoral. Alfredo Ramos, director de la ONG Foro Penal, advirtió sobre el aumento de las detenciones de activistas de derechos humanos, señalando que los presos políticos van en aumento en Venezuela.
Ramos destacó que “hay algo importante que hemos incorporado en nuestro manual de litigio, y es que el costo político se ha convertido en beneficio; en regímenes que recurren a la represión para sostener el poder han aprendido el uso de presos políticos como fichas de negociación”.

