Estados Unidos llevó a cabo un ataque militar en Venezuela el 3 de enero, resultando en la captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en una operación que marca un hito en la intervención estadounidense en el país sudamericano. Esta acción se enmarca en una escalada de tensiones que comenzó hace aproximadamente 28 semanas, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico, aunque el objetivo final parece ser un cambio de gobierno en Venezuela.
La operación se inició tras el despliegue de una significativa flota militar estadounidense en el mar Caribe, liderada por el portaaeronaves USS Gerald Ford, el más grande de la Armada de EE.UU. En agosto de 2022, Washington había ofrecido una recompensa por información que condujera al arresto de Maduro, lo que intensificó las acciones militares en la región. Desde entonces, las fuerzas estadounidenses han atacado más de 30 embarcaciones vinculadas al narcotráfico, resultando en la muerte de al menos 112 personas, según informes del gobierno estadounidense.
El 21 de noviembre, la Administración Federal de Aviación de EE.UU. emitió un aviso de seguridad que recomendaba a las aerolíneas evitar el espacio aéreo venezolano, lo que llevó a varias compañías a suspender sus operaciones en el país. En respuesta, el gobierno de Maduro revocó los permisos de vuelo a varias aerolíneas internacionales. El 1 de diciembre, el presidente Donald Trump anunció el cierre total del espacio aéreo venezolano, tras una conversación telefónica con Maduro que no produjo resultados positivos.
El ataque del 3 de enero comenzó con explosiones y detonaciones en Caracas, reportadas por ciudadanos y confirmadas por el presidente colombiano, Gustavo Petro. Maduro denunció lo que calificó como una “gravísima agresión militar” y declaró el estado de conmoción exterior en el país. En medio de la confusión, la FAA prohibió a los aviones comerciales estadounidenses operar sobre Venezuela, citando riesgos de seguridad.
A las 09:28 GMT, Trump confirmó que Maduro había sido capturado y sacado del país, describiendo la operación como un éxito. En respuesta, el régimen venezolano solicitó una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU para discutir lo que consideran actos de agresión por parte de EE.UU. La vicepresidenta Delcy Rodríguez expresó que se desconoce el paradero de Maduro y Flores, mientras que el secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que Maduro enfrentará un juicio penal en EE.UU.
La captura de Maduro se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre su gobierno, que no es reconocido por EE.UU. y otros países, quienes consideran ilegítimos los resultados de las elecciones presidenciales de 2024. La situación en Venezuela sigue siendo tensa, con el régimen denunciando el ataque y movilizando a sus fuerzas para la defensa del país.

