Nicolás Maduro ha sido detenido en Estados Unidos y trasladado al Centro Metropolitano de Detención de Brooklyn, donde compartirá prisión con notables narcotraficantes.
El presidente venezolano Nicolás Maduro llegó a Nueva York y fue inmediatamente llevado a las oficinas de la DEA, según un registro compartido por la Casa Blanca. Posteriormente, fue trasladado al Centro Metropolitano de Detención (MDC) de Brooklyn, una cárcel federal que opera desde 1984 y alberga a más de 1.300 internos, muchos de los cuales están a la espera de juicio o cumplen condenas por delitos federales.
El MDC de Brooklyn es conocido por su alto perfil, ya que ha recibido a figuras como Joaquín “El Chapo” Guzmán, el ex secretario de Seguridad Pública de México, Genaro García Luna, y la socialité Ghislaine Maxwell. Ahora, Maduro se encontrará en la misma instalación que los narcotraficantes mexicanos Rafael Caro Quintero, Ismael “El Mayo” Zambada y Luigi Mangione.
La detención de Maduro ha generado reacciones internacionales. La cancillería de China expresó su “grave preocupación” por la captura forzosa de Maduro y su esposa, denunciando la intervención de Estados Unidos. Por su parte, el mandatario venezolano ha sido objeto de críticas por parte de líderes políticos, quienes advierten que estas acciones podrían desestabilizar la región y poner en riesgo a la población civil.
Brandon Judd, un representante de la comunidad venezolana, expresó su satisfacción por la situación, afirmando que “pronto tendrán un país seguro al que regresar”. Sin embargo, otros líderes, como Harris, han criticado la estrategia de Estados Unidos, argumentando que pone en riesgo a las tropas y no ofrece un plan claro para la región.
La detención de Maduro se produce en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, donde las acusaciones de narcotráfico han sido un tema recurrente en la política internacional. La situación sigue evolucionando y se espera que tenga repercusiones significativas en la política regional.

