Las autoridades de Irán han implementado restricciones severas al acceso a internet global, en un intento por controlar las protestas que han estallado en el país durante los últimos 12 días. Según la plataforma NetBlocks, que monitorea el tráfico y la censura en internet, Irán se encuentra en un “apagón” de internet a nivel nacional, lo que ha dificultado la comunicación y el acceso a información externa.
Desde la tarde del jueves, se ha confirmado que los usuarios en Irán no pueden conectarse a sitios web fuera del país. Además, las redes virtuales privadas (VPN), que son comúnmente utilizadas para eludir bloqueos y acceder a aplicaciones como WhatsApp y Telegram, han dejado de funcionar. Esta medida se produce en medio de un contexto de protestas que se han extendido a 111 ciudades en las 31 provincias de Irán, con la participación de diversas universidades.
De acuerdo con organizaciones de derechos humanos, cerca de mil personas han resultado heridas y más de 2,000 manifestantes han sido arrestados desde el inicio de las protestas. Estas movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre, inicialmente en respuesta a la depreciación del rial y la alta inflación, pero rápidamente evolucionaron hacia demandas más amplias, incluyendo el fin de la República Islámica.
Irán enfrenta una grave crisis económica, con una inflación anual que supera el 42% y una inflación interanual que en diciembre alcanzó más del 52%, exacerbada por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la ONU debido a su programa nuclear. A pesar de los intentos del gobierno por mitigar la situación a través de ayudas económicas modestas, estas no han logrado frenar las protestas, que continúan a pesar de las amenazas de las autoridades.
Hasta la fecha, al menos 45 manifestantes, incluidos ocho niños, han perdido la vida y cientos más han resultado heridos, según informes de la ONG Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo. La situación en Irán sigue siendo crítica, con un clima de tensión y descontento social que se intensifica.

