
La familia de Narumi Kurosaki expresó su dolor y desesperación en el juicio contra Nicolás Zepeda, acusado de su asesinato en 2016.
Este viernes, en el Tribunal de lo Criminal del Ródano en Lyon, Francia, se llevó a cabo una emotiva sesión del juicio contra Nicolás Zepeda, un chileno que enfrenta cargos por el presunto asesinato de su exnovia japonesa, Narumi Kurosaki. La joven, que tenía 21 años, desapareció en diciembre de 2016 mientras estaba de intercambio universitario en Besançon, y Zepeda ha sido juzgado en tres ocasiones por este caso, habiendo sido condenado previamente a 28 años de prisión en dos juicios anteriores.
Durante la audiencia, Kurumi Kurosaki, la hermana menor de Narumi, se dirigió directamente a Zepeda en un momento de gran carga emocional, pidiendo: “Antes del final, deseamos con todo nuestro corazón que este asesino nos diga dónde dejó el cuerpo de Narumi. (…) Si tiene la más mínima conciencia, que nos diga dónde está”. Esta súplica fue reiterada entre lágrimas, enfatizando que el único deseo de la familia es recuperar el cuerpo de su hermana.
Kurumi también compartió el impacto devastador que la desaparición ha tenido en su vida, afirmando: “Llevaremos esta angustia y esta tristeza hasta el final de nuestras vidas”. Además, criticó la actitud de Zepeda, quien, según ella, ha mentido constantemente para eludir responsabilidades, describiendo la situación como “cruel” para su familia.
Zepeda, por su parte, admitió haber mentido en ciertos momentos del proceso judicial, aunque mantiene su inocencia. En la misma línea, Honami Kurosaki, la hermana mayor de Narumi, también testificó, afirmando: “Estoy segura de que mi hermana ha sido asesinada”. Honami relató el sufrimiento que ha vivido su familia desde la desaparición, incluyendo intentos de suicidio de su madre y el miedo constante de perderla también.
“Narumi está muerta, pero este hombre sigue vivo y abandonó su cuerpo”, clamó Honami ante el jurado, pidiendo que Zepeda nunca salga de prisión. La abogada de la familia, Sylvie Galley, destacó el “doble sufrimiento” que enfrentan los allegados de la víctima debido a la falta del cuerpo, que según la investigación, Zepeda habría dejado en una zona montañosa deshabitada del Jura.
Las acusaciones contra Zepeda se basan en registros de su teléfono móvil y del coche que alquiló días antes de reunirse con Narumi, así como en testimonios de otros estudiantes que escucharon ruidos de pelea en la residencia universitaria la noche de su desaparición. Zepeda había comprado un bidón de combustible, cerillas y lejía antes de la noche en cuestión.
La defensa de Zepeda solicitó la reanudación de la investigación para realizar pruebas de ADN a todos los hombres que estaban en la residencia en diciembre de 2016, petición que fue rechazada por el presidente del tribunal.