La candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas (ONU) enfrenta serios desafíos desde su anuncio por parte del gobierno del presidente Gabriel Boric en septiembre de 2025. Hasta la fecha, la postulación no ha sido formalmente inscrita ante el organismo internacional, que actualmente es liderado por António Guterres, a pesar de los esfuerzos y recursos destinados por la Cancillería chilena para apoyar su campaña.
Uno de los principales obstáculos para avanzar en la candidatura es la falta de claridad del presidente electo José Antonio Kast, quien asumirá el cargo en marzo. En el gobierno actual y en la Cancillería hay consenso sobre la importancia del respaldo del próximo mandatario para proceder con la inscripción formal de Bachelet. Kast se reunió con Bachelet el 22 de diciembre y, tras el encuentro, indicó que tomará una decisión sobre su apoyo después del 11 de marzo, fecha en la que comenzará su mandato.
La situación se complica aún más con la renuncia anticipada de Paula Narváez como embajadora de Chile ante la ONU, efectiva desde el 17 de enero. Narváez era vista como una figura clave en la coordinación política y diplomática de la candidatura de Bachelet en Nueva York. Su salida, motivada por su nombramiento como directora regional del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ha generado dudas sobre la continuidad del respaldo chileno a la candidatura. Desde el gobierno se ha aclarado que la misión chilena seguirá operando bajo la dirección del embajador alterno Claudio Garrido.
Además, el contexto internacional presenta desafíos adicionales. La crisis en Venezuela, exacerbada por una reciente ofensiva militar de Estados Unidos, y los recortes presupuestarios a la ONU impulsados por la administración de Donald Trump, han creado tensiones que afectan el funcionamiento y las decisiones internas del organismo multilateral. La paralización de actividades públicas relacionadas con la campaña de Bachelet y la incertidumbre sobre el apoyo político que recibirá Chile con el nuevo gobierno contribuyen a un panorama incierto para su candidatura.
Mientras no se formalice la inscripción ante la ONU y no haya una definición clara del próximo gobierno, la candidatura de Michelle Bachelet se mantiene en un estado de incertidumbre, influenciada por factores tanto internos como externos que ponen en duda su viabilidad.

