Los daneses acuden a las urnas este martes para unas elecciones legislativas anticipadas, donde la izquierda parte con una ligera ventaja, aunque sin una mayoría clara en los sondeos.
Un total de 4,3 millones de ciudadanos están habilitados para votar entre las 8:00 y las 20:00 horas locales (16:00 horas en Chile). Según los últimos sondeos, la izquierda se posiciona por delante con una ventaja de entre dos y cinco puntos, pero esta no es suficiente para asegurar una mayoría en el parlamento. El Partido Socialdemócrata, que ha gobernado en la última legislatura, se perfila como el posible ganador, aunque se anticipa un notable retroceso en su apoyo, al igual que en las otras dos fuerzas que lo acompañaron en el gobierno, el Partido Liberal y el centrista Los Moderados.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, quien ha estado en el poder durante siete años, ha mantenido una postura ambigua durante la campaña electoral. Frederiksen ha enfrentado presiones, incluso de figuras internacionales como Donald Trump, quien ha manifestado interés en la anexión de Groenlandia, un territorio autónomo danés considerado estratégico por Estados Unidos. Sin embargo, los temas centrales de la campaña han sido el costo de la vida, la inmigración y el medio ambiente.
En este contexto, el partido de Los Moderados, liderado por Lars Løkke Rasmussen, ex primer ministro en dos ocasiones, podría jugar un papel crucial en la formación del nuevo gobierno. Elisabet Svane, analista política del diario danés Politiken, ha señalado que “la futura composición del gobierno es muy incierta, pero es probable que terminemos con Frederiksen como jefa de gobierno. La gente quizá no la aprecia del todo, pero la ve como la líder adecuada”. Svane también destacó que Frederiksen es vista como “una figura que une en un mundo lleno de incertidumbre”, en un momento en que los daneses están preocupados por temas como Groenlandia, la guerra en Ucrania y la aparición de drones en el espacio aéreo danés.
Ole Wæver, profesor de ciencias políticas en la Universidad de Copenhague, ha comentado que es complicado imaginar un gobierno de derecha, ya que tendría que unir un espectro político muy amplio, desde la extrema derecha hasta partidos más centristas, que no tienen buenas relaciones entre sí.
En Groenlandia, la capital del territorio autónomo, la campaña electoral ha generado un interés inusual, con alrededor de 20 candidatos en la contienda. Naaja Nathanielsen, ministra de Empresas de Groenlandia y candidata del partido de izquierda IA, ha indicado que el temor a una posible anexión estadounidense de la isla ha sido un tema central en la campaña. “Dado que Estados Unidos ha mostrado tal agresividad, hay un mayor interés en impulsar la narrativa groenlandesa en el Parlamento danés”, ha afirmado.
Por su parte, los principales partidos políticos de Groenlandia coinciden en su objetivo de lograr la independencia de Dinamarca. Juno Berthelsen, miembro del parlamento local y líder del partido Naleraq, que aboga por romper los lazos con Dinamarca, ha expresado que “creo que estas elecciones nos mostrarán la dirección a seguir”. Algunos miembros de su partido han mantenido reuniones con la administración Trump, mientras que otros prefieren un enfoque más gradual hacia la independencia.

