La oposición venezolana, encabezada por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia, ha convocado una protesta masiva para el próximo 1 de diciembre, tanto dentro como fuera de Venezuela, en contra del gobierno de Nicolás Maduro. Este llamado se produce en un contexto donde Maduro se prepara para ser juramentado en enero, tras ser proclamado ganador en las recientes elecciones presidenciales, las cuales han sido objeto de severas acusaciones de fraude.
Convocatoria a la protesta
Durante un encuentro virtual con líderes y activistas de la oposición, Machado enfatizó la necesidad de actuar con urgencia, declarando: “Tenemos que actuar ya, este primero (de diciembre) va a ser una protesta única, inédita, con nuestras manos en rojo, con valentía (…) el mundo entero se va a concentrar en la causa de un país que ha decidido avanzar hasta el final”. La líder opositora, que actualmente se encuentra en la clandestinidad debido a amenazas de encarcelamiento por parte del gobierno, instó a que la manifestación sea de gran magnitud.
Denuncias de fraude electoral
Machado y González Urrutia han denunciado irregularidades en las elecciones del 28 de julio, donde el Consejo Nacional Electoral (CNE) proclamó a Maduro como ganador sin proporcionar un escrutinio detallado de los votos. La oposición sostiene que González Urrutia fue el verdadero vencedor, respaldando su afirmación con el 80% de las copias de las actas de votación, las cuales fueron publicadas en una página web.
Consecuencias de las protestas
Las manifestaciones que surgieron tras las elecciones han resultado en un saldo trágico, con al menos 28 muertos, 200 heridos y más de 2,400 detenidos. El gobierno ha desestimado las papeletas de la oposición, alegando que son falsificadas, y la fiscalía ha iniciado una investigación contra los líderes opositores, solicitando el arresto de González Urrutia.
Represión y asilo
Las protestas han disminuido en medio de lo que se ha descrito como una “ola represiva”, que ha llevado a la detención de varios activistas y dirigentes opositores, así como a otros que se encuentran en la clandestinidad. En este contexto, González Urrutia ha solicitado asilo en España, pero ha reafirmado su intención de juramentarse como presidente de Venezuela el próximo 10 de enero, afirmando: “De eso no le quepa dudas”.
Reconocimiento internacional
La oposición confía en que la presión internacional sobre el gobierno de Maduro se intensifique, especialmente tras el reconocimiento de González Urrutia como “presidente electo” por parte de naciones como Estados Unidos, Italia y Ecuador. Este respaldo internacional podría influir en la dinámica política del país y en la respuesta del gobierno ante las protestas y las denuncias de fraude.

