
El senador republicano Marco Rubio se perfila como un posible candidato para el cargo de secretario de Estado en el próximo gobierno de Donald Trump, que asumirá el 20 de enero. Rubio, de origen cubano, ha tenido un papel significativo en la política hacia Latinoamérica durante el primer mandato de Trump, gracias a su influencia en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado.
Influencia de Marco Rubio en la política latinoamericana
El nombre de Rubio ha resonado en Chile, especialmente tras sus declaraciones sobre la relación del país con Hezbolá. En una sesión del subcomité de Relaciones Exteriores del Senado, celebrada el 11 de abril, Rubio instó al presidente Joe Biden a declarar al Tren de Aragua como Organización Criminal Transnacional (TCO, por sus siglas en inglés). Durante este debate, el senador afirmó que la organización terrorista libanesa había estado llevando a cabo operaciones en territorio chileno.
Rubio expresó: “Un lugar en particular en donde ha estado sucediendo esto desde hace algún tiempo es Chile. Hemos visto múltiples casos de estas TCO asociándose con organizaciones terroristas extranjeras en nuestro hemisferio. Colombia ha tenido este problema, Paraguay también ha tenido este problema”.
El senador continuó: “Pero Chile, particularmente Chile, lo ha tenido. Y creo que la razón por la que esto me preocupa es porque durante el gobierno de Boric han tenido una retórica bastante dura sobre Israel”.
Relación de Chile con Hezbolá y la respuesta del gobierno chileno
Rubio también mencionó que el gobierno de Gabriel Boric había tomado decisiones que podrían haber afectado la relación con Israel, como la negativa a aceptar las credenciales del embajador israelí en 2022. En sus declaraciones, Rubio afirmó: “De hecho, bajo el Gobierno de Boric, Chile ha sido una de las principales voces antiisraelíes en América Latina, incluso antes del 7 de octubre”.
El senador subrayó su preocupación por la falta de acción de Chile en la lucha contra las redes financieras de Hezbolá, a pesar de las sanciones impuestas. “Creo que tenemos sanciones a las empresas dirigidas por Hezbolá con sede en Chile. Pero Chile se ha abstenido de designar a Hezbolá como organización terrorista”, indicó.
Rubio cuestionó: “¿Creemos que están haciendo lo suficiente para reprimir las operaciones de Hezbolá en el país? ¿Qué estamos haciendo? ¿Qué les estamos comunicando sobre lo que esperamos que hagan?”
Estas afirmaciones provocaron una reacción negativa por parte del gobierno chileno, que envió una carta de protesta al Congreso de Estados Unidos. El embajador de Chile en Estados Unidos, Juan Gabriel Valdés, calificó las declaraciones de Rubio como un “insulto a los chilenos y de una falta de respeto de una democracia a otra que tienen una historia de trabajo conjunto muy desarrollada”.
Valdés también refutó las afirmaciones de Rubio sobre la existencia de empresas dirigidas por Hezbolá en Chile, afirmando: “Eso es una situación que no se ha dado nunca en nuestra historia”.
El embajador enfatizó que “no existe ninguna empresa que maneje Hezbolá en Chile” y que las palabras de Rubio “carecen de valor, de cualquier base de hecho y son seriamente engañosas”.
Un día después de la intervención del embajador, Rubio respondió a sus comentarios, afirmando: “Chile es un gran país, pero lamentablemente actualmente tiene un presidente anti-Israel/pro-Hamás y empresas de Hezbolá que operan en sus zonas de libre comercio”.
Esta situación refleja las tensiones en la relación entre Estados Unidos y Chile, así como las implicaciones de la política exterior de la administración de Boric en el contexto de la influencia de Hezbolá en la región.