El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se pronunció sobre la reciente operación militar en Venezuela, donde se capturó a Nicolás Maduro, afirmando que su país está listo para realizar un segundo ataque si es necesario. Durante su discurso en el retiro anual del Partido Republicano, celebrado en el Kennedy Center de Washington, Trump defendió la acción militar, que, según él, tomó por sorpresa al líder venezolano. “Agarramos por sorpresa a Maduro (…) Tenía una cámara de torturas en medio de Caracas”, declaró Trump, acusando a Maduro de haber sometido a abusos a muchas personas.
El mandatario describió la operación como una hazaña de alta complejidad logística y militar, destacando que se utilizaron 150 helicópteros y que no hubo bajas en las fuerzas estadounidenses, aunque reconoció que hubo víctimas en el bando opositor, afirmando que “murieron muchos, la mayoría cubanos”. Trump insistió en que las fuerzas opositoras estaban advertidas de la intervención, subrayando la superioridad militar de Estados Unidos: “Volvimos a demostrar que tenemos el Ejército más feroz del mundo”.
Además, Trump se burló de Maduro, insinuando que el líder venezolano intentaba imitarlo al bailar, en referencia a sus apariciones públicas. En su discurso, también criticó a bandas criminales extranjeras en Estados Unidos, como el Tren de Aragua. La operación contra Maduro se basó en la acusación de que él lideraba el llamado Cartel de los Soles, un argumento que ha sido utilizado por la administración Trump para justificar la intervención.
Sin embargo, la estrategia enfrentó un revés cuando el New York Times reportó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos se retractó de la caracterización de Maduro como líder de una organización criminal. Aunque la acusación inicial se presentó en 2020, el Departamento de Justicia revisó los cargos, manteniendo la acusación de conspiración para el tráfico de drogas, pero abandonando la idea de una estructura criminal formal, describiéndola en cambio como un sistema clientelar y una cultura de corrupción alimentada por el narcotráfico.
La captura de Maduro y su posterior traslado a Nueva York, donde enfrenta cargos por narcoterrorismo, se enmarca en un contexto de control de los ingresos petroleros de Venezuela por parte de Estados Unidos. En respuesta a la intervención, la ministra vocera del Gobierno venezolano afirmó que “no es íntegro ni digno que le rindamos pleitesía” a Trump, tras comentarios de la oposición venezolana que sugirieron compartir un galardón con el presidente estadounidense.

