La mañana de este lunes, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, discutió la propuesta de reducir la edad de imputabilidad penal en el país, enfatizando que, a pesar de esta posible modificación, el problema subyacente persistirá. En una conversación con Radio Futuro, Cordero afirmó: “Podemos disminuir la edad de responsabilidad penal adolescente, pero el problema lo vamos a seguir teniendo, porque la clave desde el punto de vista de políticas públicas para esos jóvenes es evitar que comiencen sus carreras delictuales, o bien interrumpirlas eficazmente”. El ministro subrayó que, aunque se reduzca la edad de imputabilidad, el desafío radica en abordar las necesidades de este grupo etario, que requiere intervenciones más allá de la mera aplicación de penas. Cordero reflexionó sobre la situación de los jóvenes que, en muchos casos, pierden la vida como resultado de sus actividades delictivas, indicando que “hay una cantidad importante de los que son victimarios, que mueren como resultado de sus propios delitos”. En su análisis, el secretario de Estado destacó que estos jóvenes necesitan una intervención que trascienda la simple reducción de la edad de responsabilidad penal, señalando que “lo que está pasando con ese tipo de grupo es que están interviniendo con más violencia y lo que es más preocupante, están teniendo acceso a armas”. Cordero también mencionó que este grupo etario busca identidad y pertenencia, afirmando que “esos jóvenes buscan grupos con los cuales estar vinculados”. Además, hizo hincapié en la influencia de la narcocultura, que, según él, “supone que el acceso al delito implica obtener más beneficios”. El ministro explicó que estos beneficios son de naturaleza económica y que la narcocultura promueve una ostentación que contrasta con un proyecto de vida que requiere esfuerzo en el ámbito escolar. En este contexto, Cordero añadió que para muchos de estos jóvenes, “tener una vida corta, pero buena, es mejor a tener una vida prolongada de esfuerzo”. Finalmente, el ministro concluyó que el fenómeno que enfrenta el país es mucho más estructural y que no se puede resolver únicamente a través de penas, sugiriendo que es necesario ampliar la perspectiva sobre cómo abordar estos problemas.

