El debate sobre la Ley Karin ha resurgido en la agenda política chilena, tras propuestas de sectores de la derecha y del programa del presidente electo José Antonio Kast que sugieren revisar o incluso derogar esta normativa, diseñada para prevenir y sancionar el acoso laboral. Esta situación ha generado gran preocupación en la familia de Karin Salgado, la técnica en enfermería que inspiró la ley.
Claudia Salgado, hermana de Karin, expresó su inquietud ante la posibilidad de que una legislación que nació del dolor y fue aprobada por unanimidad en el Congreso sea cuestionada a menos de un año de su implementación. “A retroceder, no; pero sí a avanzar, porque como sabemos ninguna ley es perfecta”, afirmó, subrayando que las mejoras deben enfocarse en fortalecer la aplicación de la ley y no en desmantelar una herramienta preventiva.
En una entrevista con BioBioChile, Salgado hizo un llamado al futuro gobierno para trabajar de manera conjunta y alejada de divisiones ideológicas. “Le digo al Presidente que nos invite a trabajar de forma conjunta para que esto vaya a favor de los trabajadores de nuestro país”, indicó. Las alarmas se han encendido especialmente tras las declaraciones de parlamentarios como Johannes Kaiser y la senadora electa Camila Flores, quien ha propuesto la derogación de la ley, cuestionando su impacto en el empleo femenino. Claudia Salgado considera que estos planteamientos ignoran el espíritu y los objetivos de la normativa.
“Sería un gran retroceso para los derechos fundamentales de los trabajadores de Chile”, enfatizó, recordando que el núcleo de la Ley Karin se centra en la prevención del acoso laboral. Desde su experiencia personal, Salgado interpeló a quienes buscan eliminar la ley: “Yo les pregunto si fueran ellos o alguno de sus familiares quienes sufrieran acoso laboral, ¿alzarían la voz como lo hicimos nosotros para ayudar a otras personas?”
Salgado también argumentó que muchas de las críticas a la ley se basan en temores infundados más que en evidencia concreta. Aclaró que la ley tiene un carácter preventivo y no genera costos adicionales. “Debilitar una ley preventiva siempre termina beneficiando a quienes ejercen conductas de acoso, no a los trabajadores que las sufren”, advirtió.
Asimismo, cuestionó la politización de una normativa que fue impulsada de manera transversal. “La Ley Karin nunca ha sido con un tinte político”, recordó, señalando que fue presentada por la entonces diputada de oposición Erika Olivera y recibió apoyo unánime en ambas cámaras del Congreso, incluidos algunos parlamentarios que ahora la critican. “El acoso laboral no puede ser politizado. Aquí no caben ideologías ni banderas, esto es humanidad”, sostuvo.
Por su parte, el abogado laboralista Luis Lizama Portal, creador del Observatorio Ley Karin, coincidió en que la derogación de la ley carece de sentido tanto jurídico como social. “La Ley Karin ha establecido una protección clara para las víctimas de acoso y violencia en el trabajo, y es plenamente consistente con el Derecho Internacional, particularmente con el Convenio 190 de la OIT”, explicó. Aunque reconoció que la normativa necesita ajustes, especialmente para mejorar los tiempos de investigación de la Dirección del Trabajo y evitar denuncias infundadas, enfatizó que el camino correcto es el perfeccionamiento, no la eliminación. “Esta ley constituye un avance muy significativo para generar ambientes laborales sanos y libres de violencia, lo que incluso redunda en mejoras de productividad”, concluyó, añadiendo que “bajo ninguna circunstancia debiera pensarse en su derogación”.

