
La especialista en el estado de ánimo de los chilenos, Karen Thal, advierte sobre la desconfianza y el desánimo que prevalecen en el país, a solo días de la segunda vuelta electoral. Con más de tres décadas de experiencia en la realización de focus groups, Thal ha recopilado las voces de miles de chilenos, reflejando sus preocupaciones y esperanzas en un contexto político y social complejo. En su diagnóstico, Thal describe a Chile como un país “deprimido”, donde la expectativa de un nuevo gobierno genera un leve aumento en el ánimo, pero que rápidamente se desvanece.
“Los chilenos estamos desmoralizados hace bastante tiempo”, señala Thal, quien explica que la percepción de inseguridad y la insatisfacción con los procesos constituyentes fallidos han contribuido a este estado de ánimo. Según su análisis, la gente describe a Chile como un hombre de unos cuarenta años, “triste, mal vestido, desaseado, que no sabe para dónde va”.
La especialista también menciona que la crisis de seguridad y la economía son las principales preocupaciones de los ciudadanos. “El 60% vive con menos de 600 mil pesos”, lo que genera frustración y un deseo urgente de estabilidad. Thal destaca que, aunque la gente no está en contra del modelo económico, sí exige que los beneficios sean equitativos y no solo para una élite.
El impacto de los procesos constitucionales fallidos ha sido significativo. Thal explica que el rechazo a la primera Constitución y la desilusión con la segunda convención han dejado a la población sin esperanzas de mejora en su calidad de vida. “Hoy no tenemos mejor salud, no tenemos mejor educación, no tenemos mejores pensiones”, lamenta.
En cuanto a la situación actual, Thal enfatiza que la urgencia de abordar la seguridad y la economía es crucial. Sin embargo, advierte que sin una educación de calidad, el crecimiento económico sostenido será inalcanzable. “Los niños que hoy no saben leer no podrán formar parte de una fuerza laboral efectiva”, explica.
Respecto al actual gobierno, Thal critica su incapacidad para cumplir con las expectativas de su programa, especialmente tras el resultado del plebiscito. “El gobierno tuvo que alejarse de su programa y enfocarse en administrar las prioridades de la gente”, señala.
Thal también reflexiona sobre el futuro político de Gabriel Boric, sugiriendo que podría regresar en 2030, pero con un enfoque más centrado en la socialdemocracia. En cuanto a la actual elección, advierte que la política debe centrarse en las necesidades urgentes de la población para evitar que la confianza en la democracia se erosione.
Finalmente, Thal concluye que la falta de voluntad política y la necesidad de colaboración entre la sociedad civil, el Estado y el sector privado son esenciales para abordar los problemas complejos que enfrenta Chile. “La única manera de avanzar es con más colaboración y menos ideología”, afirma, subrayando la importancia de reconstruir la confianza en las instituciones y en el sistema democrático.