La reciente derrota de Kamala Harris en las elecciones ha tenido un impacto significativo en el Partido Demócrata, no solo por las expectativas que se habían depositado en la actual vicepresidenta, sino también por la contundente victoria de Donald Trump, especialmente en los estados clave.
La abogada de 60 años asumió la candidatura en julio, tras la decisión del actual presidente, Joe Biden, de retirarse después de un debate televisado que fue considerado desastroso. A pesar de que Harris mostró un buen desempeño en el único debate que tuvo contra Trump en septiembre, no logró traducir esa actuación en apoyo electoral.
En una entrevista con BioBioChile, Roberto Munita, analista político y académico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes, comentó que Harris se centró demasiado en un “discurso más progresista” dentro del ámbito demócrata. Munita explicó: “Hay que entender que ambos partidos, el Partido Republicano y el Partido Demócrata, son algo así como mega partidos, con coaliciones que tienen distintos micropartidos dentro. Y al interior del Partido Demócrata hay un ala fuerte que es bastante moderada y que no está de acuerdo con muchas de las políticas más woke, o más progresistas, y que son las que avala Harris. De hecho, el mismo Biden era mucho más moderado”.
Munita también señaló que las primeras estadísticas indican que muchos votantes demócratas se abstuvieron de votar, lo que sugiere que estos votantes más moderados sintieron que no había un lugar para ellos en la contienda electoral, con un Trump que se presentó como un candidato muy republicano y de derecha, y con Harris representando una izquierda más progresista.
Respecto a la buena imagen que Harris dejó en el debate de septiembre, que no se reflejó en los resultados de las votaciones, Munita mencionó: “Algo que sabemos por la literatura de comunicación política es que los debates sirven para muchas cosas, pero para lo que no sirven tanto es para modificar votos. De hecho, es mucho más probable perder un elector que ganar uno en un debate”.
Munita continuó explicando que los debates son útiles para poner temas en la agenda y cultivar la importancia de las elecciones, pero la mayoría de los espectadores ya tienen decidido su voto. “Aparte, hay que pensar que lo que hizo Harris en el debate fue una prueba tipo servicio militar, para poder demostrar que ella sí estaba a la altura de una competencia presidencial, que sí estaba a la altura de llegar a la Casa Blanca, y eso yo creo que lo demostró con creces”, afirmó. Sin embargo, enfatizó que, según los antecedentes y la votación, no logró convencer a muchos votantes independientes o indecisos.
Por su parte, Gilberto Aranda, académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, planteó que “lo que las encuestas no sopesaron de alguna manera era el tamaño de los adherentes, simpatizantes y votantes de Trump. Ocurrió que nuevamente subestimaron al candidato Trump. Lo subestimaron en 2016, en 2020 y también ahora”.
Al analizar los errores que Harris pudo haber cometido en su campaña, Aranda indicó que, aunque hubo fallos en la estrategia del Partido Demócrata, también hay aspectos en los que Harris tiene responsabilidad. “Si el Partido Demócrata tenía dudas sobre la candidatura de Biden, debió haber despejado esa opción a favor de Kamala mucho antes. Lo hizo en julio, fue un tiempo muy abreviado”, precisó.
Aranda sugirió que Harris podría haber continuado con la candidatura de Biden y concentrarse en las elecciones legislativas, que también perdió. “Todo el proceso fue muy abrupto y dio muy poco tiempo para armar una campaña”, añadió.
El académico también observó que la campaña de Harris fue muy prometedora en julio y agosto, pero en septiembre se estabilizó y en octubre Trump comenzó a recuperar terreno en las encuestas.
Sin embargo, Aranda también mencionó desaciertos de la vicepresidenta. “Yo mencionaría dos. Primero, no habló diariamente con la prensa. Se concentró en mítines y se concentró en algunos diálogos. Ya que era la candidata sorpresiva y reciente, y si estaba frente a un candidato que todo lo hace vía monólogo, y especialmente a que Trump se negó a un segundo debate con ella, no debió haber escamoteado la relación con la prensa en forma diaria”, argumentó.
Aranda continuó: “No estoy diciendo que no se encontró con la prensa, claro que se encontró, pero eso tendría que haber sido diariamente, haber sido mucho más directa. Yo sé que es muy difícil desapegarse de la figura de tu antecesor, porque puede ser leído por algunos como traición, pero ella tendría que haber sido más directa para responder algunas preguntas y no ser tan evasiva”.
El académico también destacó que Harris cayó en la trampa de la polarización que le tendió Trump. “Es evidente que Trump es el candidato políticamente incorrecto, que dice todo lo que se le viene a la cabeza, sin filtros, que a veces llega a ser incluso soez. Y él descalifica, a Kamala la trató de tonta, de muchas cosas, pero ella debió haber mantenido siempre su diferencia discursiva”, señaló.
Aranda concluyó que, aunque en general Harris mantuvo un tono de unidad, hubo momentos en que se desvió hacia la descalificación, lo que pudo haberle costado en las elecciones.

