Juan Pedro Franco, el mexicano que ostentó el título de ser el hombre más obeso del mundo, ha fallecido a los 41 años debido a complicaciones derivadas de una infección renal. Su deceso ocurrió el lunes, y la noticia fue confirmada por su médico, José Antonio Castañeda, quien emitió un comunicado explicando que “en los últimos días, su estado de salud se vio comprometido a causa de una infección renal que evolucionó con complicaciones sistemáticas, lo que derivó en su fallecimiento mientras se encontraba hospitalizado”.
Franco ganó notoriedad en 2017 al ser reconocido por el récord Guinness como la persona más obesa del planeta, alcanzando un peso cercano a los 600 kilos. Su situación llevó a que el doctor Castañeda lo sometiera a un riguroso tratamiento que incluía una dieta mediterránea rica en frutas y verduras, así como a dos intervenciones quirúrgicas: una manga gástrica y un bypass gástrico. Gracias a estos procedimientos, Franco logró perder aproximadamente la mitad de su peso.
El doctor Castañeda destacó que el proceso médico que enfrentó Franco fue “complejo y desafiante”, y subrayó la importancia de abordar la obesidad como una enfermedad que requiere “empatía, ciencia y trabajo coordinado, más allá del estigma que aún lo rodea”. Además, el médico resaltó la perseverancia y resiliencia de Franco, así como su disposición para compartir su experiencia, lo que generó empatía en muchas personas y motivó a otros a enfrentar sus propios desafíos de salud.
La muerte de Juan Pedro Franco ha conmovido a muchos, no solo por su historia personal, sino también por el impacto que tuvo en la concienciación sobre la obesidad y sus complicaciones. Su legado perdura en la lucha contra esta enfermedad y en la necesidad de un enfoque más humano y comprensivo hacia quienes la padecen.

