
A poco más de dos semanas del cambio de mando en Chile, el presidente electo José Antonio Kast ha anunciado que revisará el apoyo otorgado por el país a la candidatura de Michelle Bachelet para la Secretaría General de la ONU. Esta postulación fue oficializada a principios de febrero por el gobierno de Gabriel Boric, con el objetivo de suceder a António Guterres al final de su mandato en 2026.
La candidatura de Bachelet cuenta con el respaldo explícito de líderes regionales como Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y Claudia Sheinbaum, presidenta de México, lo que le otorga un sólido apoyo en América Latina. Kast, sin embargo, ha indicado que aún no ha tomado una decisión definitiva y que evaluará si el respaldo a Bachelet “conviene más a Chile”, marcando así una diferencia con la postura de la administración saliente.
Entre los aspectos que Kast ha considerado se encuentra la viabilidad de la candidatura en un contexto donde podrían surgir otras postulaciones latinoamericanas. La elección del nuevo secretario general de la ONU está influenciada por el Consejo de Seguridad y el poder de veto de sus cinco miembros permanentes, lo que añade complejidad al proceso.
Además, Kast ha reactivado las invitaciones a Lula da Silva y Claudia Sheinbaum para mantener reuniones bilaterales durante la ceremonia de cambio de mando, con el propósito de “dialogar, discutir y debatir” sobre las razones del respaldo a Bachelet y evaluar el panorama internacional.
Por su parte, el gobierno de Gabriel Boric ha intensificado su ofensiva diplomática para promover la candidatura de Bachelet. La Cancillería ha elaborado un folleto que presenta formalmente la postulación ante el cuerpo diplomático acreditado en Chile, destacando la trayectoria y experiencia multilateral de la exmandataria. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, ha defendido la iniciativa, subrayando la importancia del apoyo de Brasil y México, lo que refleja una valoración regional hacia Bachelet.
El debate sobre el respaldo a la candidatura también ha permeado la opinión pública y el ámbito político interno. Encuestas recientes indican que aproximadamente un 49% de los encuestados considera que el nuevo gobierno debería mantener el apoyo a Bachelet, mientras que un 40% opina que debería retirarlo. Dentro de la coalición de derecha, existen posturas divergentes; algunos sectores sugieren que la decisión debe tomarse después del 11 de marzo, mientras que otros advierten que se trata de una decisión estratégica que podría afectar las relaciones con Brasil y México.
La revisión del respaldo a la candidatura de Michelle Bachelet se presenta como una de las primeras decisiones de política exterior que deberá enfrentar el nuevo gobierno, en un contexto de creciente atención regional e internacional.