
Durante el primer mensaje a la nación del Presidente de Chile, José Antonio Kast, un emotivo momento captó la atención de los asistentes: un beso entre el mandatario y la Primera Dama, María Pía Adriasola, en el balcón del Palacio de La Moneda.
El gesto ocurrió al inicio del discurso presidencial, cuando Kast mencionó a su esposa al referirse a su nueva vida en la residencia oficial. En ese instante, los presentes en la Plaza de la Constitución comenzaron a corear el nombre de la Primera Dama, gritando “¡Pía, Pía, Pía!”, lo que generó un ambiente de celebración y apoyo.
A medida que el discurso avanzaba, los cánticos se intensificaron, y los asistentes comenzaron a pedir un beso entre la pareja, coreando “¡El beso, el beso!”. Ante esta petición, el Presidente Kast sonrió y se acercó a María Pía Adriasola, quien lo acompañaba en el balcón. Ambos se inclinaron y compartieron un beso, lo que provocó aplausos y vítores de los asistentes que seguían el discurso desde la plaza.
Este momento se produjo en el contexto de un discurso que abordó temas cruciales como la seguridad pública, el crimen organizado y la necesidad de auditorías al Estado, en el que Kast definió su administración como un “gobierno de emergencia”. La ceremonia, que fue transmitida por cadena nacional, marcó el inicio oficial del gobierno de Kast, siendo el balcón de La Moneda un símbolo de la nueva etapa política en Chile.
La presencia de María Pía Adriasola en este evento también fue significativa, ya que formó parte de las actividades del cambio de mando presidencial, que incluyó una ceremonia previa en el Congreso Nacional en Valparaíso. Durante el discurso, la Primera Dama se mantuvo al lado del Presidente, mostrando un apoyo visible en este importante momento para el país.
El beso entre el Presidente y la Primera Dama se convirtió en uno de los momentos más destacados de la noche, simbolizando no solo el inicio de un nuevo gobierno, sino también la conexión entre la pareja y el pueblo chileno en un evento de gran relevancia nacional.