La jornada del 11 de marzo estuvo marcada por un ambiente de tensión y emociones encontradas en el Congreso de Chile, donde José Antonio Kast asumió la presidencia de la República, dando inicio a un nuevo ciclo político. A pesar de los roces previos, el traspaso de mando desde Gabriel Boric se realizó sin contratiempos, aunque la elección de las mesas en la Cámara de Diputados y el Senado generó momentos de fervor y polémica.
Tres horas antes de la ceremonia de cambio de mando, las sesiones de la Cámara de Diputados y el Senado comenzaron con el juramento de los nuevos legisladores y la elección de sus respectivas presidencias. En el Senado, la sesión se desarrolló de manera tranquila, con la elección de Paulina Núñez (RN) como presidenta e Iván Moreira (UDI) como vicepresidente, gracias a un acuerdo entre Chile Vamos, el Partido Republicano y el Socialismo Democrático. Sin embargo, la Democracia Cristiana, el Frente Amplio y el Partido Comunista quedaron excluidos de este pacto.
En contraste, la Cámara de Diputados vivió un ambiente radicalmente diferente. Los 155 diputados, incluidos los nuevos y los que renovaron su mandato, juraron cumplir la Constitución ante un público que generó “barras improvisadas” que aplaudían o abucheaban según el legislador que se presentaba. Momentos destacados incluyeron el juramento de Gustavo Gatica, quien perdió la vista durante las protestas de 2019, y el de Sebastián Zamora, absuelto en el Caso Pío Nono. La diputada Javiera Rodríguez (Partido Republicano) acaparó la atención al presentarse con un traje que simulaba un uniforme de Carabineros, lo que provocó críticas por su falta de sensibilidad hacia el contexto de Gatica, quien recibe una pensión de gracia.
La elección de la presidencia de la Cámara de Diputados también fue polémica, ya que los diputados Camaño y Mulet votaron con la derecha, lo que generó reacciones airadas de sus compañeros de bancada, quienes los acusaron de traición. En medio de este clima, el presidente argentino Javier Milei se convirtió en el centro de atención, con numerosos legisladores acercándose a él para tomarse selfies, a pesar de que esto estaba prohibido por el protocolo.
Gabriel Boric, quien dejó la presidencia, se retiró del Congreso en un vehículo particular, acompañado de su familia, mientras que la noticia de un carabinero baleado en Puerto Varas generó preocupación en el nuevo gobierno, que evaluó la posibilidad de que el presidente viajara al sur del país, aunque finalmente se decidió mantener la agenda y enviar a la ministra de Seguridad, Trinidad Steinert, en su lugar.
La jornada del 11 de marzo no solo marcó el inicio de un nuevo gobierno, sino que también evidenció las tensiones políticas y sociales que persisten en el país, reflejadas en la dinámica del Congreso y en la respuesta a los eventos de seguridad que se desarrollaron en paralelo.

