El ex mediocampista de la selección chilena, conocido como La Roja, Jorge Valdivia, ha ingresado al penal de Rancagua, ubicado a 86 kilómetros al sur de Santiago, para cumplir prisión preventiva. Esta medida se debe a su imputación por la violación de una joven tatuadora. La defensa de Valdivia ha anunciado que apelará la decisión y ha señalado que existe una “situación anómala” en relación a la pareja de la víctima. Además, se ha presentado una nueva denuncia en su contra, lo que podría llevar a una reformalización del caso. La noticia fue reportada en exclusiva por CHV Noticias, que confirmó que este segundo incidente habría ocurrido el pasado viernes 18 de octubre, dos días antes de la cita que tuvo con la tatuadora, el martes.
La Fiscalía Metropolitana Oriente ha abierto una investigación y ha comenzado a realizar los peritajes correspondientes. Valdivia, quien es también un ídolo del Palmeiras brasileño, fue formalizado el martes, esposado y vistiendo una llamativa polera que decía “Dejà Vu”. Tras escuchar a las partes involucradas, la jueza del 8° Juzgado de Garantía de Santiago, Ely Rothfeld, determinó que “atendida la gravedad del hecho y la pena que podría enfrentar, así como las graves consecuencias que el delito tiene para la víctima, parece que existe peligro para la seguridad de la sociedad y la libertad del imputado”. Por lo tanto, Valdivia fue ingresado al recinto carcelario, donde compartirá módulo con el alcalde de Rancagua, Juan Ramón Godoy, y Eduardo Macaya, padre del presidente de la UDI, Javier Macaya, durante los 90 días fijados por la magistrada para la investigación.
La abogada defensora, Erika Maira, ha anunciado que la medida cautelar se basa en el testimonio de un testigo que supuestamente vio a Valdivia salir del departamento de la víctima. Una vez que se realice la reformalización, el tiempo que Valdivia pase recluido podría ser mayor.
Los hechos que se le imputan ocurrieron la noche del domingo en la picantería peruana “Chicha Ají”, ubicada en la comuna de Providencia, donde ambos se quedaron conversando sobre un tatuaje que la víctima, de 41 años, quería hacerse. Según el dueño del local, ambos comieron y bebieron pisco sour, y él afirmó que no se fueron ebrios. Sin embargo, el testimonio de la víctima indica que no recuerda nada de lo sucedido después de esa conversación y que despertó en su propia cama con signos de resaca y un intenso dolor en el vientre. Cuando llamó a Valdivia para preguntarle si habían tenido relaciones sexuales, él confirmó que sí. Al día siguiente, Valdivia fue arrestado “en flagrancia” y formalizado de inmediato.
La fiscal de flagrancia Oriente, Andrea Contreras, aseguró que está conforme con la resolución y que la investigación ha sido “redonda”, ya que ha habido “hartas pruebas, peritajes, imágenes y testigos”. Los antecedentes del caso son reservados, pero la fiscal indicó que el magistrado acogió los argumentos presentados y decidió que Valdivia debía permanecer en prisión preventiva, considerando que es un peligro para la sociedad y la víctima.
La defensa de Valdivia ha mantenido su inocencia, argumentando que no comparten la postura del tribunal ni la interpretación de las interacciones como constitutivas de violación. Maira sostiene que “hay relaciones sexuales consentidas que se desarrollan en el contexto de una invitación a la casa de la denunciante”. Además, la defensora ha mencionado que la denunciante ha manifestado que siguen teniendo relaciones y que ella lo vio desde la calle mientras él manejaba su vehículo.
En el contexto de este caso, se ha mencionado la situación del subsecretario del Interior, Manuel Monsalve, quien enfrenta una querella interpuesta por una subalterna de 32 años. En una conversación con BioBíoChile, el profesor de la Clínica Jurídica Penal de la Universidad Finis Terrae, Santiago Fernández, explicó que la diferencia en el tratamiento de los casos se debe a que en el caso de Valdivia se trata de un delito que fue constatado en el momento de su ejecución, mientras que en el otro caso, la denuncia fue presentada posteriormente, lo que genera “cabos sueltos” y complica la situación.

