Un avance científico en la evaluación del impacto del estrés en la salud podría revolucionar los diagnósticos y las intervenciones preventivas en el ámbito médico. Un equipo de investigadores liderado por la doctora Elena Ghotbi, de la Johns Hopkins University School of Medicine en Estados Unidos, ha desarrollado un modelo de aprendizaje profundo que permite medir el volumen de las glándulas suprarrenales a partir de tomografías de tórax ya realizadas. Esta técnica, que se basa en el análisis de imágenes médicas rutinarias, tiene el potencial de ser aplicada de manera masiva, dado que cada año se llevan a cabo decenas de millones de estas pruebas en todo el mundo.
El nuevo indicador, denominado Índice de Volumen Suprarrenal (AVI, por sus siglas en inglés), se calcula dividiendo el volumen de las glándulas suprarrenales por la estatura al cuadrado. En su estudio, los investigadores compararon el AVI con diversos parámetros, incluyendo cuestionarios sobre el estrés percibido, mediciones de cortisol salival y marcadores de carga alostática, como la presión arterial y los niveles de glucosa. Los resultados mostraron que un AVI elevado se correlaciona con niveles más altos de cortisol, una mayor carga alostática y un aumento en el riesgo de insuficiencia cardiaca y mortalidad.
Este hallazgo es significativo, ya que sugiere que el AVI no solo es un reflejo del estrés crónico, sino que también puede predecir consecuencias graves para la salud. La doctora Ghotbi destacó que “por primera vez es posible ‘ver’ el estrés crónico acumulado en el cuerpo mediante una imagen médica habitual, en lugar de depender únicamente de cuestionarios o mediciones puntuales de cortisol”. Esto podría permitir a los médicos evaluar el impacto del estrés a largo plazo en sus pacientes, identificar riesgos cardiovasculares y planificar intervenciones preventivas.
Además, al utilizar datos de tomografías ya existentes, este método no requeriría pruebas adicionales ni mayor exposición a radiación, lo que facilitaría su implementación en la práctica clínica. La investigación representa un avance importante en la forma en que se puede medir y entender el estrés crónico, abriendo nuevas posibilidades para la prevención y el tratamiento de enfermedades relacionadas con el estrés.

