El oficialismo chileno vivió un fin de semana marcado por tensiones internas, tras las declaraciones de Jeannette Jara y el presidente Gabriel Boric sobre los regímenes de Venezuela y Cuba, lo que generó incomodidad en el timonel del Partido Comunista (PC), Lautaro Carmona.
La Fiesta de los Abrazos, un evento tradicional del PC que se celebra desde 1988, se convirtió en un escenario de desencuentros. Jara, ex ministra del Trabajo y ex candidata presidencial, hizo su regreso a una instancia formal del partido, luego de haberse restado de un comité central que analizó la reciente derrota electoral. Durante el evento, Jara no dudó en expresar su desacuerdo con la postura del PC respecto a Venezuela y Cuba, afirmando que “el sector donde yo milito tiene una tarea pendiente en el tema de las relaciones internacionales y cómo se promueven los derechos humanos en todos los países, independiente de la bandera que tengan”.
Jara, quien se había distanciado de las posturas tradicionales del PC durante su campaña, reiteró su crítica al régimen de Nicolás Maduro, al calificarlo de dictadura, y aunque expresó su desacuerdo con algunas acciones de Estados Unidos, subrayó que “en Venezuela había una dictadura y el dictador era Maduro”.
Por su parte, Lautaro Carmona, en su intervención previa, reafirmó su apoyo al régimen venezolano y negó la existencia de una dictadura, exigiendo la liberación de Maduro y su esposa, Cilia Flores. Además, defendió la Revolución Cubana, señalando que el PC mantiene una “expresión más alta de solidaridad” con Cuba y criticando el bloqueo impuesto por Estados Unidos.
Las tensiones se intensificaron aún más tras la publicación de una entrevista con el presidente Boric, quien calificó a Cuba como un “régimen de partido único” y afirmó que no hay libertad de expresión en la isla. Carmona respondió a estas declaraciones, considerándolas “muy descalificatorias” y un “error”, reafirmando que el PC no comparte la visión del presidente en este aspecto.
La situación refleja un momento crítico para el oficialismo, donde las diferencias sobre la política internacional y los derechos humanos están generando fricciones significativas dentro de la coalición de izquierda. En medio de este contexto, una encuesta reciente reveló que seis de cada diez chilenos apoyan la postura del presidente Boric sobre la captura de Maduro, lo que añade presión sobre el PC y su liderazgo en la materia.

