El presidente argentino Javier Milei se encuentra en negociaciones avanzadas para recibir deportados desde Estados Unidos, según un informe del New York Times. Las conversaciones, que involucran a ciudadanos argentinos y de otras nacionalidades, se desarrollan en un contexto de recortes presupuestarios y un enfoque de seguridad reforzado en el país sudamericano.
El subsecretario de Política Exterior en funciones, Juan Navarro, presentó a principios de este mes una propuesta para cerrar un acuerdo de tercer país, mientras que el canciller Pablo Quirós se comprometió ante autoridades estadounidenses a suscribirlo. Sin embargo, el tratado aún no ha sido formalizado. Las negociaciones se producen en un momento en que ambos gobiernos han endurecido sus políticas migratorias. La administración de Donald Trump ha intensificado las deportaciones a gran escala, mientras que Milei ha adoptado una retórica antiinmigración, reportando cifras récord de expulsiones.
El acuerdo permitiría a Estados Unidos enviar a ciudadanos extranjeros a Argentina, a miles de kilómetros de Washington, donde se les ofrecerían vuelos a sus países de origen. Según fuentes cercanas a las negociaciones, Argentina aceptaría a personas detenidas cerca de la frontera poco después de ingresar ilegalmente a Estados Unidos. Sin embargo, la implementación del acuerdo enfrenta varios obstáculos, incluyendo la preocupación del gobierno de Milei por una posible reacción adversa del público, el costo económico del acuerdo en medio de recortes presupuestarios y la falta de infraestructura para alojar y trasladar a los migrantes.
Este posible pacto también refleja el acercamiento político entre Milei y Trump. En septiembre, Estados Unidos otorgó a Argentina una ayuda de 20.000 millones de dólares, considerada crucial para fortalecer la posición de Milei antes de las elecciones intermedias. Si se concreta, Argentina se uniría a Paraguay y Ecuador, que ya han establecido acuerdos similares con Estados Unidos.
A pesar de que la migración es una parte central de la identidad argentina, Milei ha adoptado un discurso duro contra ella. En una reciente entrevista, afirmó que cuando un migrante “no se adapta a tu cultura, entonces es una invasión”, sugiriendo que esto podría “cambiar la base cultural” de un país. Sus aliados han respaldado este discurso y promovido restricciones al acceso a servicios públicos, mientras el gobierno refuerza su enfoque de seguridad con controles fronterizos y participación policial en operativos migratorios.

