
Las autoridades egipcias han llevado a cabo la ejecución de Islam Mohamed Fathi, un joven condenado por el asesinato de una estudiante, en un caso que ha generado gran indignación en el país.
La ejecución se realizó el lunes, tras confirmarse la sentencia de muerte que fue dictada en 2022. Fathi fue arrestado en la ciudad de Zagazig, al norte de Egipto, después de apuñalar a Salma Bahgat, una estudiante de Comunicación, más de 30 veces. El ataque ocurrió mientras Bahgat esperaba a una amiga en la entrada de su lugar de trabajo, un acto que ha sido calificado como feminicidio.
Después de su detención, el tribunal ordenó que Fathi fuera evaluado en un hospital psiquiátrico de El Cairo durante 27 días. Los expertos determinaron que el joven era plenamente responsable de sus acciones en el momento del crimen, lo que llevó a la confirmación de la pena de muerte.
Este caso ha reavivado el debate sobre la violencia de género en Egipto, donde los feminicidios y el acoso sexual son problemas alarmantes. Según datos de Naciones Unidas, el 99,3 % de las mujeres en Egipto han experimentado acoso o agresiones sexuales en algún momento de sus vidas, lo que refleja una crisis de seguridad para las mujeres en la región.
La ejecución de Fathi se suma a una serie de incidentes similares que han suscitado preocupación tanto en la sociedad civil como en las autoridades, quienes enfrentan la presión de abordar la violencia de género de manera más efectiva.