
Desde el 28 de diciembre de 2025, aproximadamente dos mil personas han perdido la vida en Irán a raíz de las protestas contra el régimen, según un alto funcionario del gobierno iraní que habló bajo condición de anonimato con Reuters. Este es el primer reconocimiento oficial del régimen sobre el elevado número de fallecidos en medio de la represión violenta que ha caracterizado las manifestaciones a nivel nacional.
El funcionario atribuyó las muertes a lo que denominó “terroristas”, sugiriendo que tanto manifestantes como miembros de las fuerzas de seguridad han sido víctimas de la violencia. Sin embargo, esta cifra contrasta significativamente con el informe de Iran Human Rights (IHRNGO), que ha verificado 648 muertes. La ONG también destacó que entre las víctimas hay al menos nueve menores de edad y advirtió que la situación se complica debido a un apagón de internet impuesto por el régimen desde el 8 de enero, lo que dificulta la verificación de los datos.
Además, se estima que más de 10,000 personas han sido arrestadas durante las protestas, que inicialmente fueron impulsadas por comerciantes y sectores económicos afectados por la crisis económica en el país. Irán enfrenta una grave crisis económica, con una inflación interanual que superó el 52% en diciembre, exacerbada por las sanciones impuestas por Estados Unidos y la ONU debido a su programa nuclear.
Volker Türk, alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, expresó su horror ante el aumento de la violencia ejercida por las fuerzas de seguridad iraníes. En un comunicado, Türk afirmó: “Este ciclo de violencia horrenda no puede continuar. El pueblo iraní y sus demandas de equidad, igualdad y justicia deben ser escuchadas.”
En el contexto de estas protestas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que cualquier país que realice negocios con Irán enfrentará un arancel del 25% en todas las transacciones comerciales con Estados Unidos. Esta medida se produce tras las amenazas de Trump al régimen iraní en medio de la ola de protestas, y el presidente no ha descartado la posibilidad de ataques militares si continúan las muertes de civiles.