La oposición de las pequeñas empresas y sectores políticos se intensifica contra el proyecto de negociación ramal, que aún no ha sido discutido en el Congreso.
Las pequeñas y medianas empresas (pymes) de Chile han expresado su rechazo al proyecto de negociación ramal, el cual busca establecer un marco para que sindicatos y empleadores negocien condiciones laborales comunes en un mismo sector. Este proyecto, que aún no ha sido sometido a debate en el Congreso, ha generado preocupación entre los empresarios, quienes han manifestado sus inquietudes al presidente electo, José Antonio Kast. Desde el equipo del futuro mandatario, se ha calificado la iniciativa como “anacrónica”.
El objetivo de la ley es que se establezcan condiciones laborales uniformes para todas las empresas de un mismo rubro, sin embargo, las pymes argumentan que esta propuesta no toma en cuenta las diferencias significativas entre grandes y pequeñas empresas. A pesar de que el Gobierno ha indicado que el proyecto contempla “niveles” diferenciados para las empresas, los representantes de las pymes consideran que esto no es un argumento suficiente para continuar con la iniciativa.
Esta mañana, durante una reunión con el presidente electo, los representantes de las pequeñas empresas manifestaron su descontento por la forma en que se ha impulsado esta agenda, la cual, según ellos, ha incrementado los costos operativos. Héctor Sandoval, vicepresidente de la Confederación Nacional de la Pequeña y Mediana Empresa (Conapyme), expresó su rechazo al proyecto, afirmando: “Yo no puedo tener una panadería que vende una cantidad determinada de kilos, en las mismas condiciones que las cadenas. El tamaño de la empresa, la cantidad de trabajadores y las utilidades son bastante diferentes”.
La oposición al proyecto no solo proviene de las pymes, sino también de sectores políticos en el Congreso, donde ha habido un escaso interés en discutir la propuesta. Alejandro Weber, exsubsecretario de Hacienda y parte del equipo económico de Kast, ha calificado el proyecto como “trasnochado”, señalando que la economía chilena no está en condiciones de absorber los costos que implicaría su implementación. Weber destacó que durante la administración del presidente Gabriel Boric, el sueldo mínimo aumentó un 54%, mientras que otros salarios solo incrementaron la mitad, lo que, según él, complica aún más la situación económica actual.
El proyecto de negociación ramal se presenta como un compromiso del Gobierno con los trabajadores representados por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), y se le ha otorgado suma urgencia a tres semanas del receso legislativo y a dos meses del cambio de mando.

