
La violencia desatada por el crimen organizado deja una profunda crisis humanitaria en la región.
Más de 70 personas han perdido la vida en Haití tras un ataque perpetrado por la banda criminal conocida como Grand Grif, que tuvo lugar en la localidad de Pont Sonde, situada en la comuna de Saint Marc, en el departamento de Artibonite. Este ataque, que se considera sin precedentes en la región, comenzó el jueves y ha generado un clima de pánico entre la población civil.
Durante la madrugada del jueves, los miembros de Grand Grif irrumpieron en la zona, causando destrucción a su paso. Se reportaron intensos disparos y el incendio de vehículos, motocicletas y viviendas. Las víctimas incluyen a niños, bebés y adultos, algunos de los cuales fueron asesinados mientras dormían. Según un informe del The New York Times, al menos 70 personas han muerto como resultado de este ataque.
Además de las muertes, se han registrado al menos 16 heridos graves, según información proporcionada por la ONU. A medida que avanzaban las horas, la banda Grand Grif continuó causando más daños y aumentando el número de víctimas en Pont Sonde, que ahora se encuentra bajo el control de este grupo armado. Esta situación se suma a la creciente presencia de poderosas pandillas en diversas áreas de Haití.
Ante la escalofriante situación, miles de residentes de Pont Sonde han huido y se han refugiado en la plaza pública principal de Saint Marc, que se encuentra a aproximadamente 100 kilómetros de Puerto Príncipe, la capital del país. Este ataque se produce poco después de que Estados Unidos y la ONU impusieran sanciones al líder de Grand Grif, Luckson Elan. A pesar de la presencia de alrededor de 400 efectivos de la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad, liderada por Kenia, que se desplegó en Haití con el objetivo de frenar la violencia, la situación sigue siendo crítica.
El primer ministro haitiano, Garry Conille, condenó el ataque en su cuenta de la red social X, describiéndolo como “una vez más, con demasiada frecuencia, nos encontramos ante la cobardía más absoluta”. Conille expresó sus condolencias a las familias de las víctimas y calificó el ataque como “un crimen atroz, perpetrado contra mujeres, hombres y niños indefensos”, añadiendo que representa un ataque contra toda la nación haitiana.
De acuerdo con la Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití (BINUH), durante el segundo trimestre de 2024, al menos 1.379 personas fueron víctimas de la violencia de las bandas armadas, sumando muertos y heridos. Esto eleva el total de víctimas a casi 3.900 en el primer semestre del año. En 2023, la violencia en Haití resultó en aproximadamente 8.000 víctimas, entre muertos y heridos, según cifras de la ONU.
En lo que respecta a los desplazados internos, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) ha reportado que el número de personas desplazadas ha superado los 700.000, de los cuales la mitad son menores de edad. Esta situación resalta el deterioro de la crisis humanitaria en el país. En su último informe, la OIM indicó que en los últimos siete meses, la violencia de las bandas ha forzado a más de 110.000 personas a abandonar sus hogares, especialmente en la comuna de Gressier, al oeste de Puerto Príncipe. Desde junio, el número de desplazados internos en Haití ha aumentado en un 22%.