El nuevo gobierno chileno ha tomado el control de ambas cámaras del Congreso, marcando el inicio del ciclo legislativo 2026-2030 con una serie de controversias. La elección de la Cámara de Diputados se definió por un solo voto, el del diputado Felipe Camaño (DC), quien se apartó del acuerdo previamente establecido por su partido, la izquierda y el Partido de la Gente (PDG), para votar con la coalición de derecha. Como resultado, la presidencia de la Cámara de Diputados fue asumida por Jorge Alessandri (UDI), mientras que Camaño fue nombrado primer vicepresidente, todo esto en un contexto de fragmentación que ha caracterizado a la Cámara desde la legislatura anterior.
La elección se llevó a cabo en un ambiente tenso, donde la decisión de Camaño fue crucial. Si no hubiera sido por su voto, la presidencia habría recaído en Pamela Jiles (PDG). Este giro inesperado ha abierto la posibilidad de una futura censura a la Mesa Directiva, especialmente si se producen cambios en las composiciones de las bancadas. Franco Parisi, quien criticó el “pirquineo de votos”, expresó su deseo de que Jiles llegue a presidir la Cámara en algún momento, y lanzó acusaciones hacia Camaño, sugiriendo que hubo rumores sobre un posible ofrecimiento de un cargo para un familiar en Banco Estado, lo cual fue desmentido por fuentes cercanas al diputado.
En contraste, el Senado también vivió un proceso electoral significativo. La senadora Paulina Núñez (RN) fue elegida presidenta del Senado, con Iván Moreira (UDI) como vicepresidente, gracias a un acuerdo que incluyó a Chile Vamos, el Socialismo Democrático y el Partido Republicano. Este pacto, sellado poco antes de la votación, asegura la presidencia del Senado para la senadora Paulina Vodanovic (PS) en 2027, y establece un calendario de liderazgo que incluye a Javier Macaya (UDI) y Luciano Cruz Coke, entre otros.
Iván Moreira, nuevo vicepresidente del Senado, destacó la importancia de este acuerdo, afirmando que su gestión buscará proporcionar “seguridad” a la oposición y fomentar la construcción de acuerdos legislativos. “El Congreso tiene que abrirle las puertas al presidente Kast para que lleve adelante sus promesas de gobierno”, subrayó Moreira, enfatizando la necesidad de dejar de lado las diferencias ideológicas para avanzar en las prioridades del país.
El inicio de este nuevo ciclo legislativo se produce en un contexto de incertidumbre y fragmentación política, donde el control de las cámaras por parte de la coalición de Kast podría influir en la gobernabilidad y en la capacidad de legislar efectivamente. Además, se han reportado otros eventos significativos en el país, como la revisión de proyectos de ley pendientes y la situación de figuras políticas en riesgo, lo que añade más complejidad al panorama político actual.

