La colecta de Fundación Coanil regresa de forma presencial del 1 al 5 de octubre, apoyada por Natalia Duco, para ayudar a personas con discapacidad intelectual.
Este martes 1 de octubre marca el regreso a la presencialidad de la tradicional colecta de la Fundación Coanil, después de cinco años y tras la interrupción provocada por la pandemia de COVID-19. En las ediciones anteriores, la colecta se llevó a cabo de manera digital.
La campaña de este año ha sido promovida en medios de comunicación por la deportista Natalia Duco, quien ha brindado su apoyo a esta iniciativa que tiene como objetivo recaudar fondos para la organización, la cual se especializa en el trabajo con personas que tienen discapacidad intelectual. Nicolás Fehlandt, gerente general de la Fundación Coanil, destacó la importancia del contacto cara a cara en la sociedad, afirmando que “nos permite relacionarnos de mejor manera, compartir experiencias e, incluso, genera una sensación de mayor transparencia”. Fehlandt subrayó que “era muy importante para nosotros volver a la calle, hacernos notar, más si consideramos que en este 2024 cumplimos 50 años”.
Además del retorno a la colecta presencial, la Fundación Coanil también mantiene su versión digital, que se llevará a cabo a través de su sitio web, fundacioncoanil.cl, y se extenderá desde el martes 1 hasta el sábado 5 de octubre. Fehlandt añadió que en esta nueva colecta institucional se busca resaltar “el valor de la autodeterminación y capacidad de nuestras usuarias y usuarios” y desafiar a la sociedad en su conjunto para que apoyen el desarrollo de estas personas. “Esperamos que muchas personas se puedan sumar a esta nueva colecta para seguir favoreciendo el desarrollo de las personas con discapacidad intelectual del país”, concluyó.
La Fundación Coanil actualmente opera 58 iniciativas a nivel nacional y cuenta con 1.401 colaboradores y colaboradoras que brindan atención a más de 3.200 usuarios y usuarias. Estos programas abarcan áreas sociales, educacionales y laborales, con el propósito de promover un cambio social significativo que mejore la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual, defienda sus derechos, fomente su autonomía e impulse su inclusión social.

