El futuro director del Servicio Nacional de Migraciones de Chile, Frank Sauerbaum, ha alertado sobre la situación crítica de miles de extranjeros con órdenes de expulsión vigentes en el país, destacando que el Estado carece de los recursos necesarios para llevar a cabo estos procesos.
En una entrevista con CNN Chile Radio, Sauerbaum explicó que la complejidad de la situación es heredada y que uno de los principales retos será ejecutar las expulsiones pendientes. “Hoy tenemos en carpeta 37 mil personas listas para ser expulsadas, con los decretos firmados, y más de 85 mil en proceso de expulsión”, indicó.
El nuevo director del Servicio Nacional de Migraciones subrayó que el problema no solo es administrativo, sino que también es de índole presupuestaria. El costo de cada expulsión es considerable y no fue contemplado en la Ley de Presupuestos de este año. Sauerbaum afirmó: “Hoy día no lo tenemos, porque la Ley de Presupuesto para este año no lo contempló”, añadiendo que será necesario buscar financiamiento adicional para avanzar en este proceso.
Sauerbaum detalló que expulsar a una persona del país implica gastos significativos en traslados, coordinación internacional y logística. “Echar a una persona del país cuesta cerca de tres millones de pesos. Expulsar a 37 mil tiene un costo elevadísimo, por lo que el Congreso tendrá que aprobar mayores recursos”, sostuvo.
Además de los desafíos económicos, el futuro director también mencionó las dificultades diplomáticas que podrían complicar el proceso de expulsión, especialmente en el caso de ciudadanos venezolanos, quienes constituyen una parte importante de las órdenes de expulsión pendientes. “Estamos planeando un primer grupo pequeño para la segunda semana de abril que iría a Colombia”, comentó.
Por último, Sauerbaum destacó que el servicio en multas generó casi 6 mil millones de pesos el año pasado, pero también hay 4 mil millones sin cobrar, lo que resalta la necesidad de obtener recursos de diversas fuentes para poder llevar a cabo las expulsiones programadas.

