La campaña para la segunda vuelta de las elecciones municipales en Francia culmina este viernes, enfocándose en las tres principales ciudades del país: París, Lyon y Marsella, donde los socialistas intentan conservar sus históricos bastiones a un año de las elecciones presidenciales.
Este domingo, se llevarán a cabo 1.560 segundas vueltas para elegir a los nuevos alcaldes, tras haber completado el 96% de las elecciones en aproximadamente 35.000 municipios franceses en la primera ronda del pasado domingo, según datos del Ministerio del Interior.
A solo dos días de la votación, las encuestas indican que los resultados son inciertos. La gran pregunta es si París, que ha estado bajo el control socialista durante 25 años, volverá a ser gobernada por la derecha. Este cambio tendría un impacto significativo tanto a nivel simbólico como político, dado que la capital suele marcar tendencias en el ámbito nacional.
La atención también se centra en el partido La Francia Insumisa (LFI), que ya logró ganar en Saint-Denis, la segunda aglomeración más grande de la región parisina. Se espera que LFI intente conquistar otras grandes ciudades como Toulouse o influir en los resultados mediante alianzas con otros partidos de izquierda.
El expresidente François Hollande expresó su preocupación por la falta de reglas claras en los acuerdos de la segunda vuelta, sugiriendo que deberían haberse retirado en caso de que existiera el riesgo de que la extrema derecha ganara.
Otro aspecto a seguir es el desempeño de la Agrupación Nacional, liderada por Marine Le Pen y Jordan Bardella, que se encuentra en una posición favorable para ganar ciudades clave como Tolón y Nimes, lo que podría representar un avance significativo de la extrema derecha a nivel local.
Las elecciones también presentan incertidumbres en ciudades donde las segundas vueltas son muy reñidas, como Lyon, Estrasburgo y Burdeos, así como el impacto del desgaste de los alcaldes salientes en lugares como Brest y Marsella.
En París, un sondeo reciente del instituto Ifop muestra que el socialista Emmanuel Grégoire tiene un 46% de intenciones de voto, mientras que la conservadora Rachida Dati le sigue de cerca con un 44%. Esta diferencia está dentro del margen de error, lo que significa que el 12% de indecisos podría ser decisivo en el resultado final.
La retirada de la ultraderechista Sarah Knafo y la permanencia de la insumisa Sophia Chikirou complican la situación, con Grégoire acusando a Macron de haber influido en la retirada de Knafo para favorecer a Dati. En un debate reciente, Vassal, candidata macronista, afirmó que la campaña se ha nacionalizado y advirtió sobre el riesgo de que la extrema derecha gane en Marsella, lo que sería un “trofeo” para Le Pen.
En Lyon, el alcalde verde saliente Grégory Doucet, que se beneficia de un pacto con LFI, lidera la carrera con un 37,4% de los votos en la primera vuelta, seguido de cerca por Jean-Michel Aulas, expresidente del club de fútbol local, quien obtuvo un 36,8%.

